fernando baracoa 3024288El regocijo y la emoción nos removieron a muchos, y no es para menos. Fernando recorre las calles de Baracoa. Desde cada punto percibe el amor de un pueblo que lo clama.

Su primer contacto social fue en el museo Fuerte Matachín, sitio donde la historia ilustra el devenir de la Ciudad Primada de Cuba.

Allí se interesó por las historia de La Rusa -bailarina y cantante- y de la doctora Enriqueta Faber –que ejerció la medicina en Baracoa en pleno siglo XIX vestida de hombre-; así como la presencia del ferrocarril en el extremo nororiental cubano.

Un instante memorable vibró en el corazón de los presentes. El abrazo a Lesbia Labañino, tía de Ramón, no se hizo esperar. Las lágrimas corrían como perlas por varios rostros, al tiempo que se escuchaban exclamaciones: ¡Seguiremos la lucha por la liberación de nuestros hermanos!

Teniéndolo al lado es difícil creer que está junto a nosotros. Escuchar sus palabras, resulta impresionante.

Sus dotes de conversador excelente, capaz de entretejer ideas completas, y su voz siempre amable y generosa, lo hacen único, complaciente.

Al salir del recinto cultural la gente lo espera y lo arrulla. Él, con su cariño y sentimiento de gratitud en cada instante.

Fernando hizo tiempo para el abrazo a muchos baracoenses de todas las edades que se apuraban en tocarlo, como si necesitaran confirmación de que aquel hombre de las fotografías, ese que pasó 15 años en prisión por defender sus principios, era de carne y hueso.

Por Leandris Noa Faez

Fuente: Radio Baracoa

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