karin“De Fidel se va a estar hablando igual o mucho más que de José Martí y su grandiosa obra perdurará en el tiempo”, asegura Karín. Foto: Leonel Escalona Furones

“Estar cerca de Fidel es un privilegio único para cualquier persona no solo de Cuba, porque es un hombre sencillo, de firmes y sólidos principios, altruista, con una enorme fe en la victoria, diáfano y muy inteligente”, comenta Oscar Borges Medina, uno de los guantanameros que tuvo el privilegio de conocer de cerca al Líder de la Revolución cubana.

 

Fidel sabía lidiar con todo el mundo, con los campesinos, los analfabetos, los obreros, los intelectuales, así se pudo ver en muchas entrevistas realizadas a él por periodistas de todas partes, incluidos norteamericanos, que insistieron en preguntas capciosas buscando el lado débil de la Revolución y Fidel siempre fue preciso y contundente en sus respuestas.

 

“Es imposible destacar una arista de su vida por encima de otra porque era un hombre íntegro, casi perfecto, muy humanista y preocupado por su pueblo y por los de otras naciones del planeta.

 

“Haberlo perdido causa un dolor grande, hasta los enemigos de la Revolución han tenido que reconocer su inmensa obra. Los revolucionarios nos sentimos muy lastimados, los que nunca he visto llorar lo han hecho ahora, dijo al tiempo que corrían lágrimas por sus mejillas.

 

“Se fue físicamente el pasado 25 de noviembre, el mismo día que se cumplieron 60 años de haber zarpado en el yate Granma desde México junto a 81 expedicionarios para liberar definitivamente a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, pero nos deja su ejemplo, su dignidad y su enseñanza de tantos años. El pueblo sabrá serle fiel y cosechar nuevos triunfos inspirados en el patrón del Líder eterno de la Revolución.

 

“La mejor manera de honrarlo es siendo mejores personas, más disciplinados en el puesto de trabajo o estudio y cumpliendo con el deber que a cada cubano nos asiste. La grandiosa obra de Fidel perdurará en el tiempo”.

 

Borges Medina, camarógrafo de la televisión guantanamera con alrededor de 40 años de experiencia, vio por primera vez a Fidel Castro cuando era un jovencito y vivía con sus padres en Calabaza de Sagua, donde la Revolución recién había construido un hospital y él llegó a visitarlo. “Entonces mi papá enseguida que lo vio fue a saludarlo”.

 

Recuerda que en su casa había una foto de Fidel con su papá que fue oficial del Ejército Rebelde y piloto en Santiago de Cuba, y uno de sus escoltas la cogió y se la mostró al Comandante en Jefe ese día.

 

Karín, como más se le conoce a Oscar, también tuvo la oportunidad de estar cerca del Líder de la Revolución durante la cobertura de muchas de las visitas que este realizó a Guantánamo:

 

En el Valle de Caujerí, cuando valoró las perspectivas para el desarrollo agrícola de esa extensa zona, perteneciente al municipio de San Antonio del Sur; en Imías, donde se inauguró el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, y en los actos centrales para celebrar los asaltos a los Cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, el 26 de julio de 1985 y 1995.

 

“El Comandante en Jefe estaba al tanto de muchos detalles, recuerdo que en el Quimbuelo, en el Valle de Caujerí, donde permanecía muy ocupado en distintas reuniones se detuvo para interesarse por si los periodistas habíamos comido y nos dijo que no nos preocupáramos que habían suficientes alimentos. Reunel Gómez, fotoreportero de Venceremos, y yo tenemos el honor de que en esa oportunidad nos puso sus manos sobre nuestros hombros.

 

“Esa noche pernotamos en ese lugar, a nosotros nos tocó dormir muy cerca de la casa de campaña en que lo hizo Fidel. En la mañana siguiente cuando nos levantamos había un tanque con agua para asearse. En ese momento Fidel se acerca, sin camisa y con la toalla en el brazo, y los que esperábamos nos apartamos para que pasara, sin embargo él se colocó al final de la cola”.

 

“Esos gestos, que pudieran pasar inadvertidos, demuestran la arraigada sencillez y elevado valor solidario del Comandante en Jefe”, a quien además le agradezco lo que tenemos honradamente mi familia y yo”.