blanca rosaPreparada para salir a escena en la gala inaugural del Carnaval, le dice al periodista que mañana es difícil la entrevista para el semanario. Tiene otra programación. A la postre, el acuerdo es coincidir en el sitio del compromiso. Allí le esperan, anticipadamente, el redactor reportero y el fotógrafo. Al fin llega, dispuesta, aunque soplándose la nariz. “No he dormido y tengo faringitis”, dice.

 

Atrevimiento, intuición, espontaneidad

Blanca Rosa Blanco Ascuy ha vuelto a Guantánamo diez años después a trabajar como conductora de espectáculos de la mayor fiesta popular del año en la ciudad. La conocida actriz de teatro, televisión y cine, modelo de publicidad, se mueve vivaz y sonriente rodeada de admiradores. Es obligado retirarse para la entrevista a un lugar reservado del cabaret Bayatiquirí.

Antes y después, aquí y allá, saluda con afecto a quien la ayudó a recuperar su carné de identidad extraviado en la anterior visita, accede a dejarse fotografiar con niños y mayores por una miríada de celulares y cámaras personales, es entrevistada para la programación en los estudios del telecentro Solvisión y la radio CMKS, encabeza el tradicional desfile del Carnaval en un auto descapotable, junto al también actor Enrique Bueno, ocupa espacio en la tribuna para su inicio, le pide a un pequeño admirador que la solicita: por favor, está trabajando, contestando preguntas de un periodista.

“Es cierto que no soy una conductora, pero soy atrevida y uso mi intuición estudiando el lugar y cómo lo voy a hacer. Y Guantánamo y su Carnaval son únicos en ese sentido, pues no es frecuente la presencia de artistas de amplia difusión, y la gente la acoge a una con gran cariño, de una manera respetuosa y agradable. Antes me conocían y era cercana por la telenovela Salir de noche; ahora por el policíaco Tras la huella y las películas… A veces es bueno alejarse para ver de otra manera…

“En la conducción de espectáculos también puede una equivocarse, no ser aceptado, y por eso le digo a los productores que no soy una conductora, aunque sí una actriz que se siente querida y una confía en que le perdonarán cualquier desperfecto. Sí creo que soy una comunicadora, y el ambiente de carnaval da la ventaja de lo espontáneo, lo natural, sin obligarse a parámetros…”

De su nombre y aficiones

Ríe espontánea cuando alguien pregunta por su nombre... “Me lo puso mi madre, porque escuchó en la radio un programa sobre José Martí, la víspera de mi nacimiento el 24 de febrero, en el que se dijo que ese fue el nombre de su primera novia, y a ella le gustó… Es un día histórico porque comenzó la guerra de independencia y sé que en Guantánamo se celebra, porque hubo acciones principales ese día de 1895, el inicio de la guerra preparada por José Martí.”

Más seria reconoce que su afición a escribir cuentos forma parte de su sensibilidad artística, de sus inquietudes y el desarrollo de la imaginación. “No trato de reflejar ninguna vivencia propia, sino expresar con la ficción determinadas preocupaciones humanas que no se pueden ofrecer a través de lo audiovisual, para sentirme bien…

“Por eso, soy muy aficionada a la lectura de ficción, aunque me gusta también cocinar, mis peces, mis cuatro gatos, mi mismo número de perros (tengo cuatro, mis pájaros para lo cual me preparó condiciones), mi novio, pareja y esposo, y atenderlo a él, a mi madre y mi hijo… Dos cosas que disfruto mucho son cocinar e ir al teatro.

Inquietudes

Blanca Rosa, graduada del Instituto Superior de Arte (ISA) y con más de 20 años de experiencia profesional, recuerda con agrado sus días de aficionada al teatro, en la casa de cultura del habanero municipio de La Lisa, en cuyo barrio de San Agustín nació, como sus otros dos hermanos (hembra y varón) y ha vivido hasta el presente.

“Fue un movimiento intenso, muy serio en el que me desarrollé como aficionada de la casa de cultura. Ahora ha decaído mucho este trabajo tan lindo antes. Creo que soy producto de aquel desarrollo. Por eso siempre pienso que los artistas debemos hacer más para apoyar a la comunidad en ese propósito, que tiene que ver directamente con la población como ejecutante directo en todas las artes, no sólo como espectador, sino como creador.

“Hice teatro infantil desde los 10 años hasta el preuniversitario, cuando ya entré al ISA. Es decir, que llevo un buen tiempo haciendo el ridículo”, dice sonriente.

Lamenta encontrar un futuro incierto en las nuevas generaciones de actores, a quienes considera con falta de sentido de pertenencia y de compromiso en relación con la obra cultural que les pertenece hacer. “Quieren y esperan éxitos, fama, resultados ya, sin esforzarse más, con una información limitada. Creo que eso tiene que ver con una crisis de valores sociales, porque no se puede separar lo que pasa en la cultura de lo que pasa en la sociedad, y hay un vacío que llenar entre generaciones…”

Al respecto, analiza que las nuevas generaciones artísticas deben intentar su propio camino, tomar iniciativas, ser constantes, tropezar y no justificarse por los contratiempos, sino esforzarse y acometer los tanteos con decisión y afrontar los fracasos sin amilanarse. “Di clases en el ISA y tuve esas contradicciones al apreciar que una parte de los estudiantes no quiere entregarse al enriquecimiento de los procesos creativos y aspiran a un éxito rápido.

“Lo que está pasando en la escuela es como hacer un cuadro sin marco. Un actor sin conciencia del proceso creativo es como un cuadro sin marco, que se trata de poner en la pared sin estructura, algo vacío, sin entusiasmo artístico. Hace falta más proyección en ese sentido.”

Más de franqueza y voluntad

No obstante, Blanca Rosa Blanco valora altamente la espontaneidad, al grado de que es “lo que más disfruto en mi vida es que me sorprendan, sin antecedentes ni preámbulos”, como declaró en una ocasión anterior. Así aprovecha esta oportunidad en los carnavales guantanameros como conductora en que no tiene que ceñirse a una escaleta estricta. Es algo que trata de llevar a la práctica tanto en la vida personal como profesional.

Espera poder sorprender de nuevo a los telespectadores en la telenovela que se comenzará a transmitir en septiembre: La otra esquina, con guión de Camila Suárez y dirección de Ernesto Fiallo. Caracteriza a la protagonista, Silvia, una abogada cubana contemporánea, “de clase media alta, con contradicciones, rol que me gustó, disfruté y me saturó las emociones”.

También próximamente debe estrenarse la película cubana Leontina, dirigida por Rudy Mora, donde la entrevistada asume uno de los principales papeles.

Entre los proyectos, uno del que prefiere no abundar mucho es Yamila, serie televisiva de 12 capítulos, cuyo argumento es suyo, dirigirá y actuará, aunque prefiere calificarlo como “de conjunto”, pues intervienen otros guionistas y directores: Silvio Hernández, Albertico Luberta, Armando Toledo. “Defendemos el proyecto como pertenencia de conjunto, no de una persona, sino de todos”.

Como experiencia anterior en el rol de realizadora, Blanca Rosa Blanco creó el argumento, escribió el guión y dirigió el videoclip Nace una mujer, para un tema de Alexander Díaz.

Fotos: Leonel Escalona Furones

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