Aguas muy frescas y fondos claros es lo que queda en el recuerdo de todo aquel que al menos una vez visitó el paraje por donde el río Duaba se une con el mar.
Hasta la cabeza de la playa por donde el importante afluente une sus aguas “dulces” con la “saladas”, llegan los mangles formando pequeños bosques tupidos de los que brotan manantiales naturales, además de otros tantos que descienden desde las montañas vecinas, haciendo del suelo una plataforma mucho más provechosa y fértil.
Cualquiera que guste de la pesca deportiva, con seguridad, menciona haber estado allí como si fuera el mismísimo paraíso.
Desde la desembocadura del Duaba es visible todo un entorno paisajístico sin igual, en perfecta armonía y equilibrio y al fondo, perfectamente visible, la reconocida montaña en forma de meseta bautizada como El Yunque, uno de los símbolos mundiales de la bella ciudad de Baracoa, la primada de Cuba.
Que sean las fotos las que hablen por sí solas…














Comentarios
lugar ideal para el descanso y el esparcimiento, también para fotos... saludos
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