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annia medicoAnnia conserva en su hogar una pipa y una flecha; dos objetos de la cultura Baré y Tucana. “Ellos me los regalaron llorando, cuando salí de a Sao Gabriel do la Cachoeira”.

Primero dejó escapar un “me duele”. Después sobrevino una evocación silenciosa que la hizo aterrizar de nuevo a Sao Gabriel do la Cachoeira, enclave del estado de Manaos, en el corazón de la amazonía brasileña, donde Annia Lennis Laffita permaneció durante tres años.

“Allá dejé una familia; estos son parte de ella”, me dice mientras contempla una foto en la que la doctora guantanamera aparece entre un grupo de “seres adorables”: indígenas de las etnias Baré y Tucanos, que durante tres años tuvieron en Annia a una celosa guardiana de su salud.

 

Entre tantos recuerdos, la joven galena evoca a Silvania y a doña Lurdes, dos septuagenarias que siempre la recibían con la misma frase: “gracias; que dios te bendiga; pensábamos que íbamos a morir sin ver a un médico; y no fue así porque tú viniste”.

 

“La noticia de que nuestros colegas cubanos se retiran de la misión Más Médicos, me entristeció, pero lo comprendo; los insolentes anuncios de Bolsonaro no dejan alternativa, admitirlos sería humillarse, y eso con nosotros no va”, enfatiza la entrevistada, quien regresó de Brasil a finales del 2016.

 

“La hostilidad del futuro gobierno brasileño contra nuestro personal de salud, es un desprecio a la población más pobre, a los desposeídos de siempre, entre ellos los indígenas, que viven en la selva amazónica, donde jamás había existido un médico, antes de nuestra llegada”, concluye Annia Lennis.