arte flor monte verdeEl proyecto permitió la creación de redes de familias que fomentan la jardinería comunitaria y tributan a la recuperación de la biodiversidad.

Monte Verde es una zona casi paradisíaca del municipio de Yateras. Quizás la más rica y diversa de todo el territorio. Valga señalar, que de allí proviene más del 50 por ciento de los productos agrícolas que consumen los yateranos de zonas más urbanizadas.

En esa localidad serrana donde crece la col, los frijoles, el plátano, el café y el berro, entre otras viandas, frutas y hortalizas, también aparecen, de diversos tamaños y colores, extraordinarias flores… que en vasijas, jardines, como adorno dentro de las casas del campesinado, se han convertido en elemento identificativo de los más de 500 pobladores de esa zona.

 

El proyecto Arte Flor ha sido el artífice fundamental en la revitalización de esa tradición en el actual Monte Verde, pues a partir de la incorporación al trabajo manual y la creación artística de mujeres y jóvenes, ha incidido en la transformación de la comunidad y la preservación del paisaje silvestre.

 

Germinación de la idea

 

Arte Flor surge en 2015 y tiene como antecedente la experiencia El amor toca tu puerta, que aprovechaba las potencialidades culturales endógenas de los poblados, así como su responsabilidad social y ambiental, para rescatar los elementos identitarios locales, según explica Isael Peña Acosta, uno de los coordinadores.

arte flor monte verde2Isael Peña: “el mejor resultado ha sido lograr que la comunidad asuma como suya la iniciativa y autogestione la solución a los problemas sociales que la afectan”.

“Como instructores de arte visitábamos familias para entretenerlas, conocer las peculiaridades, y descubrimos que muchas tenían jardines domésticos que incluso servían como espacio para el diálogo entre vecinos. Eso nos llamó la atención y decidimos cada vez que íbamos a una casa dejar, además del arte, una planta que diera armonía a sus residentes”, detalla Peña Acosta.

 

Así se gestó la iniciativa, apoyada también por la vecina de Monte Verde, Manuela Claro, quien se iniciaba en el sembradío de flores en su finca. La falta de semillas y de experiencias en el cultivo, les llevó a intercambiar con productores de Villa Clara y Holguín; luego con el esfuerzo común se realizó el injerto y plantación de posturas. Más la faena apenas empezaba.

 

La apertura de la finca significó una nueva fuente de ingresos económicos y de empleo, pues los arreglos florales y los vinos, hechos con pétalos, podían comercializarse. La incorporación de los talleres de La Clarita y Dios Ayuda, para elaborar las piezas de adorno, los ramos… permitió iniciar la venta, amparados en el nuevo modelo económico. En ambos sitios se les brindó la oportunidad a jóvenes y mujeres de trabajar y vender sus innovaciones.

 

“Algunos eran desempleados, pero otros provenían de Educación, que en el tiempo libre practicaban el oficio y parte de las ganancias las destinaban a la superación del personal”, explica el también único instructor de música de allí.

 

Con el tiempo creció la influencia del proyecto y surgieron las redes de familias para fomentar la jardinería comunitaria. La capacitación en floricultura permitió que corredores y patios se llenaran de variadas especies de plantas con flores y frutales que actualmente sirven para autoabastecerse en los festejos populares y tienen gran impacto ecológico en la recuperación de la biodiversidad.

 

Accionar cotidiano

 

Arte Flor hoy está compuesta por 27 familias y varias instituciones colaborativas, entre ellas varias cooperativas, el Centro de Gestión y plantación de café y la escuela primaria Reinaldo Góngora Lara, donde radica el círculo de interés de Floricultura. Además participan de cada actividad las mujeres dueñas y propietarias de fincas, quienes comparten saberes y productos.

 

Se trata de un sistema bien articulado que comienza en el jardín Bella María, continúa al taller donde se arma la cesta y la pieza de artesanía, solo con productos naturales pues los tintes por ejemplo son de caoba y de cáscaras de guácima secas y pasa al poblado donde las féminas crean los arreglos florales.

 

Una vez montado íntegramente el producto, se envía a Guantánamo para la venta, pero también se suelen donar a familiares de fallecidos; a las madres en su día; a cumpleañeros… como parte de la dimensión social del proyecto.

arte flor monte verde3La impronta del proyecto se percibe por todo el poblado a través de atractivos murales pictóricos y la revitalización del paisaje natural.

Lucy Góngora González, conoce bien el proceso pues participa en él desde que Pichuli, como le dicen cariñosamente a Isael, convocara a unas 30 amas de casa para materializar la idea, que ya cuenta con tres años de vida.

 

“Cuanto hacemos es por placer y pasión, adoramos la jardinería y también cocinar platos típicos, tejer, crear adornos para la casa con plástico y naylon. Eran cosas que hacíamos solas pero que el proyecto nos motivó a mostrar como grupo, y enseñarlas a las nuevas generaciones. Hoy los niños saben cuidar la flora y aprecian su belleza”, significa Góngora González.

 

Yasenis Pons Aguirre, estudiante de sexto dos de la escuela Reinaldo Góngora asegura conocer mucho de lirios, girasoles y rosas (rojas, amarillas, mandarinas, blancas, rosadas). Ella y los otros nueve integrantes del círculo de interés dominan las fechas de mayor consumo de flores, entre ellas, el 1ro de enero, 28 de enero, 14 de febrero, 26 de julio y participan de la elaboración de los ramos con gran satisfacción y orgullo.

 

“Cuando Arte Flor convoca todos participan -resalta Yoenny Romero Claro, delegado de la circunscripción- porque ha logrado despertar mucho sentido de pertenencia, a partir de la labor con los programas A jugar, las competencias de comer berros, la realización del Festival del berro y las mesas cubanas, tradiciones que muestran la cultura local, como algo digno de defender”

 

Momento de lujo resulta también el espacio de teatro campesino, que de manera continua convida al disfrute y la reflexión, sobre temas como el alcoholismo, la violencia de género, los valores y otras problemáticas del campo y partir de la técnica de Foro Debate da la oportunidad a los espectadores de opinar sobre la moraleja de cada historia.

 

El pionero Ruberlandis Pérez Ramírez, de sexto grado de la Reinaldo Góngora, es uno de los actores de esos dramatizados, quien refiere sentirse a gusto al poder enseñar a sus coterráneos cuestiones como la protección del medio ambiente, la importancia de no quemar paja en el monte y ni maltratar la vegetación, todo ello a partir de la actuación.

arte flor monte verde4Lucy Góngora González, fundadora: “Hoy los niños saben cuidar la flora y cómo preservarla gracias al trabajo de Arte Flor”.

Trascendiendo fronteras

 

Uno de los objetivos de Arte Flor ha sido visualizar la mujer rural. Las alianzas con organismos y el diálogo con el pueblo han permitido ampliar las vías de ingreso y ofrecer mayores opciones laborales a ese sector, e igualmente al juvenil. El puesto de floristería y comercialización de artesanías del centro de la ciudad es un ejemplo de ese resultado.

 

Precisamente lo que distingue al proyecto es su capacidad de abarcar varias dimensiones del desarrollo sostenible: el empoderamiento de la mujer, la creación de nuevas fuentes trabajo y cadenas de valor, el mantenimiento del liderazgo participativo y la contribución a la disciplina e inclusión social.

 

No en balde, cuenta ese colectivo con significativos reconocimientos por la transformación positiva de Monte Verde, como la condición de Relevante en la XIX edición del Taller Nacional de Intercambio de Experiencias, edición del Concurso Nacional “Las experiencias comunitarias y su contribución al proceso de actualización del modelo económico y social de la nación”.

 

Además del premio nacional de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, por ser el primer proyecto que vincula el quehacer sociocultural con el económico; y el Premio Provincial de Cultura Comunitaria, otorgado por la contribución a promover el conocimiento y conservación del Patrimonio material e inmaterial de Guantánamo.

Claro que para los gestores de Arte Flor, el mejor resultado ha sido lograr que la comunidad cambie, asuma como suya la iniciativa y apueste por perfeccionarla, a partir de la autogestión para la solución de los problemas sociales que la afectan y el aumento de los recursos económicos propios, que tributan al presupuesto del Estado y al autofinanciamiento.

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