barrio tricolor maisiEl proyecto Barrio Nuevo Tricolor pondrá techo, solo en Punta de Maisí, a 276 viviendas afectadas por el huracán Matthew. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Los techos rojos se avistan desde la carretera hacia Punta de Maisí. Cuanto más cerca de la localidad, mejor se aprecia ese panorama que meses atrás impresionaba por su desolación y ahora se diluye entre paredes decoradas con llamativos colores, nuevas puertas y ventanales de cristal o persianas de madera, que acicalan instalaciones estatales y viviendas acogidas al plan Barrio Nuevo, Barrio Tricolor o sencillamente Barrio Tricolor.

El proyecto, como se le suele llamar, forma parte de las donaciones de la República Bolivariana de Venezuela como ayuda a los damnificados por el huracán Matthew.

Impulsada por ese gobierno desde 2009, para cambiar integralmente barrios necesitados en su país, la experiencia llega a Maisí con el propósito de rehabilitar 410 viviendas y 13 establecimientos, entre ellos, escuelas, bodegas, consultorios médicos y centros comunitarios de servicio y recreación. Un programa que, a la par, mejora condiciones de vida y ofrece armonía visual a la localidad.

Ya tengo mi techo

“No imaginé, después del desastre, que volvería a ver linda mi casa”, dice emocionada Felina Matos Legrá, mientras invita al equipo de reporteros a adentrase en su casa para mostrar que recibió un colchón, un juego de sábanas, dos fundas y dos toallas pequeñas dentro de una tanqueta negra, “y para más alegría, los beneficios del Barrio Tricolor”.

Así describe también Ada Ilsa Chávez Navarra, recuperada ya de la crisis de nervios que, al salir de la cueva, le provocara la destrucción que había dejado el ciclón. “Después de dos meses y medio sin tener una tejita donde taparme -rememora- afortunadamente con la ayuda que he recibido, ya tengo mi techo, que me lo puso mi nieto”.

En efecto, los propios pobladores son los responsables de las reparaciones en sus casas con materiales que, según Rolvis Pérez Frómeta, jefe del proyecto en el municipio, “se llevan hasta la puerta de la casa”.

Los módulos, entregados a partir de fichas elaboradas con las necesidades de cada vivienda, incluyen, además del techo con todos sus complementos, la pintura, dos puertas, dos ventanas, cemento, acero y baños sanitarios para aquellas viviendas que así lo demanden.

“Es preciso aclarar -porque ha traído inconvenientes- que no todas las casas reciben todos los beneficios, otorgados en función de las necesidades recogidas en el levantamiento.

En el caso de las construcciones de prefabricado -conocidas como losas Sandino- reciben ventanas de madera hechas en el propio municipio, que se adaptan al espacio disponible para ello, ante la complejidad de readaptar la construcción a las dimensiones de los otros ventanales.

“De igual manera, los acogidos a prestaciones canalizadas a través de Comercio (subsidios, créditos, pago en efectivo), no se incluyen en las obras de reparación, pues recibirán los materiales por estas vías. Tampoco se incluyeron las viviendas con derrumbe total, que deben solucionarse por algunas de las formas antes mencionadas”, explicó Pérez Frómeta.

No obstante, agregó el directivo, “de los 308 techos proyectados se han colocado 246, que sumados a las 102 viviendas que los pusieron de tejas de fibro o zinc, completan el total de hogares recogidos en el proyecto”.

El Ministerio de Comercio Interior (Mincin) y la Empresa Comercializadora Escambray asumen la responsabilidad por la parte cubana, en tanto, directamente de Venezuela llegan algunos recursos, así como personal técnico calificado para asesorar las obras.

Bien claro lo tiene Besaida Rocha Legrá, quien sintió el rigor del aguacero acurrucada junto a sus hijos en la única esquinita techada de la casa; por ello, insiste una y otra vez a la prensa, trasmita su agradecimiento a ambas Revoluciones. “Cuba ayuda a Venezuela en programas de Salud, Educación, Cultura, y ahora Venezuela nos devuelve este gesto ayudándonos a nosotros. Ahora, ya no me mojo”.

A la inversa, pobladores que no pertenecen a Barrio Tricolor esperan por soluciones a la inestabilidad de los recursos en los puntos de venta de materiales de la construcción, donde las cantidades depositadas no satisfacen la demanda y, en algunos casos, las fichas realizadas en los levantamientos difieren de las ofertas de productos, precios y demandas reales de los clientes.

barrio tricolor maisi2Aunque el proyecto está concebido para que los propios beneficiados reparen sus viviendas, casos como el de Miguel Gámez, impedidos de realizar tal función, deben ser atendidos directamente por los responsables de la asistencia social en el territorio, a través del delegado de la circunscripción y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Contadas situaciones

Las casas de Besaida y Aida son apenas dos, entre las 276 viviendas de Punta de Maisí que se benefician con el plan, junto a otras 134 distribuidas por otras zonas del municipio extremo-oriental.

Puede hablarse, a juzgar por los números, de que marcha a buen ritmo el proyecto, mas no exento de errores que saltan al preguntar aquí y allá entre los beneficiados.

Tal es el caso de Luis Ortiz Pérez, quien asegura que “cuando se realizó el levantamiento de mi vivienda, se apuntó en la planilla todo lo que necesitaba la casa, sin embargo, en el Centro de Atención a los Damnificados, no aparece el cemento que lleva y prometieron”.

A este poblador le fueron entregadas las puertas y ventanas, no así el techo, porque ya lo había colocado de fibro y decidió quedarse con él. Según alega Ortiz Pérez, “el personal técnico que hizo las planillas explicó que llevaba cemento y bloques que, hasta el sol de hoy, no han sido entregados”.

“¿Con qué dinero íbamos a pagar el techo?”, se pregunta el matrimonio de Eider Arias y Adelaida Acosta. De ahí el hecho de que se encuentran muy agradecidos por la ayuda que les ha prestado Barrio Tricolor, aunque todavía no fijan las puertas asignadas porque no han recibido el cemento, a pesar de realizar varias veces la solicitud.

En tanto, Miguel Gámez, aunque recibió parte de los materiales, no dispone de la mano de obra que le coloque la cubierta y, mucho menos, del dinero para pagar este servicio. Enfermo y con más de 70 años, vive junto a su esposa Nilda Arias.

De hecho, el propio proyecto enfrenta carencias. Según su jefe, Pérez Frómeta, “el acero contratado al Mincin no ha llegado, faltan 14 toneladas de cemento por entregar, mientras la arena y la gravilla demandadas para la construcción no está disponible en Maisí, por tanto hay que buscarla en Cajobabo y transportarlas, lo que se traduce en demoras en el proceso constructivo”.

Existen dificultades en la asignación de las pinturas para los hogares y problemas en las fichas técnicas, coincidieron los entrevistados, quienes señalan estos inconvenientes como afectaciones directas al proceso de reparación de viviendas, provocando disgusto e inquietudes en la población.

Especial atención merece velar por el terminado de las obras, montadas por personal no calificado para esa actividad, muchas veces sin asesoría. Fiscalizar su puede enmendar a tiempo fallos que, a la menor brisa, afectarían el trabajo realizar y comprometerían la calidad de la construcción.

barrio tricolor maisi3Tres viviendas en proceso de montaje y una veintena de cimientos, muestra el proyecto de construcción de petrocasas en Maisí, que a largo plazo planifica la creación de tres nuevos barrios en Limones, la Punta y Los Llanos. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Petrocasas

De regreso a La Máquina, es inevitable detenerse en la construcción de las petrocasas, viviendas hechas a base de Policloruro de Vinilo (PVC) fabricado en Venezuela.

Más de 200 perfiles (estructura básica de PVC que al unirlas forman las paredes de la casa), y 2.5 toneladas de acero y hormigón demandará la nueva comunidad, cuyas casas tendrán como peculiaridad la inclusión de un pequeño patio, agregado por ingenieros cubanos al proyecto original, tras ser analizadas las especificidades constructivas de la zona.

Allí, según Modesto Laffita Coba, jefe técnico de la obra, “se edifican 70 viviendas, de la cuales se han fundido 27 cimientos y se ejecutan otros 23, en tanto, tres avanzan ya hacia el proceso de montaje, detenido por la falta del sistema hidrosanitario que debe ser instalado antes de rellenar las paredes de concreto”.

Artemio Solís Noel, albañil perteneciente a la brigada de vivienda de la Empresa Constructora Integral Guantánamo, pone en dudas el plazo establecido hasta diciembre para concluir el primer asentamiento -que en total sumarán tres: Limones, la Punta y Los Llanos- “pues no están los recursos materiales para terminar la obra”.

El plomero de la brigada, Abraham Nelson Moya, explica, asimismo, que no ha llegado pegamento para las instalaciones hidráulicas y sanitarias, las columnas de las petrocasas, los perfiles especiales y las tapas que llevan las tuberías eléctricas y de agua.

No obstante, el personal que labora en la obra pone sus mejores esfuerzos y disposición para terminar el trabajo, a pesar de insatisfacciones con el sistema salarial y otras condiciones de trabajo, como el transporte.

Las petrocasas están diseñadas para mejorar la calidad de vida de sus moradores, con la mitad del costo que demandarían las formas constructivas tradicionales, y además implican un enfoque comunitario orientado hacia la uniformidad y el orden.

Esta nueva experiencia, no obstante, implica un comportamiento social distinto asociado a la convivencia y el cuidado de lo transformado, reto que asumen hoy pobladores y autoridades de Maisí, en el largo pero gratificante camino de la recuperación.

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