sedentarismo

Sobre si las personas delgadas pueden ser sedentarias versan infinidades de criterios. Algunos dicen que no es posible, sin embargo, estudios aseguran que cualesquiera de ellas con una alimentación inadecuada y sin actividad física, aunque no exista una visible obesidad, acumula grasa interna, lo cual puede aumentar las probabilidades de enfermar de diabetes y trastornos cardiovasculares, entre otras.

 

El sedentarismo o falta de actividad física constituye uno de los principales factores de riesgo de muerte prematura a nivel mundial. Se estima que más del 60 por ciento de la población del orbe no realiza suficientes ejercicios físicos y, por lo general, la consecuencia inmediata y más visible es la obesidad que, a su vez, aumenta el riesgo de sufrir otras patologías.

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar 150 minutos por semana de actividad física, de intensidad moderada aeróbica, y 300 minutos si se desea perder peso o mejorar algún parámetro. Es favorable intercalar actividad anaeróbica o de ganancia de masa muscular un par de veces por semana para mejorar la composición corporal.

 

 

Pero si resulta difícil cumplir estrictamente con esos ejercicios en un gimnasio, por lo menos, en casa se pueden hacer los cardiovasculares 10 minutos diarios: caminar o hacer movimientos para impulsar el ritmo del corazón y así aumentar la circulación sanguínea.

 

El yoga y el taichí también pueden practicarse en casa de manera regular, hacer aerobios o levantarse bien temprano para, antes de realizar las labores diarias, dar una o dos vueltas a la manzana corriendo.

 

Lo cierto es que el ejercicio físico es totalmente imprescindible, no solo para aquellos que tengan sobrepeso, sino para toda la población de cualquier edad y condición, siempre que sea posible. Fomentar la actividad física y la educación física en una vida activa es una de las claves que se deben promover desde las edades más tempranas.

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