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Nolexis 444x600En el oriente cubano, Imías, Guantánamo, surge La Yacabera. El locutor y creador Nolexy Pérez Matos articula música, identidad y relato en un proyecto que se estructura en un videoclip.

A partir de la obra del compositor Antonio Yacert, la pieza conecta generaciones, te rritorio, jóvenes, comunidad y tradición en movimiento.

¿Cómo nace el proyecto La Yacabera?

Nace de un doble impulso: rendir homenaje a la mujer yacabera y preservar el talento de un amigo cercano.

Todo comienza cuando el compositor Antonio Yacert me comparte su canción La Yacabera. Ahí entendí que no era solo una pieza musical, sino una memoria viva que pedía ser amplificada.

¿Qué lo motivó a involucrarse directamente en la obra?

Soy yacabero, es decir de la localidad de Yacabo. No podía quedarme como espectador. Sentí la responsabilidad de acompañar ese gesto artístico y convertirlo en algo que trascendiera la canción, algo que conectara generaciones.

La Yacabera se convierte en una excusa para visibilizar a jóvenes músicos del municipio vinculados a la Asociación Hermanos Saíz.

Ya no era solo un homenaje, era también una vitrina. El formato elegido es un videoclip narrativo.

¿Por qué?

Porque necesitaba contar, no solo mostrar. La historia del abuelo y el nieto permite que la tradición deje de ser abstracta. Se vuelve carne, gesto, herencia directa. Un niño encuentra una carta con la letra de la canción. El abuelo revive su pasado. En ese viaje aparecen músicos y bailarines en espacios reales, como la playa. Al final, el niño toca el tres. Ese momento es clave: la tradición no se explica, se ejecuta.

¿Qué peso tienen los ritmos tradicionales en la obra?

Son la columna vertebral. Defendemos el son montuno y la raíz guantanamera sin maquillajes. No hay nostalgia vacía, hay continuidad.

Es un proyecto dirigido a las familias, a jóvenes creadores y a la comunidad. Pero también a cualquiera que entienda que la identidad no es discurso, es práctica.

¿Qué lugar ocupa este trabajo en su trayectoria personal?

Es un punto de inflexión. Me permitió entrar en la realización audiovisual y unir varias inquietudes en una sola pieza con identidad propia.

Esto también es una forma de asegurar que la obra de Antonio Yacert no se pierda. Que alguien joven la toque mañana y la haga suya.

¿Qué apoyos fueron decisivos para concretar el proyecto?

La Beca El reino de este mundo, de la Asociación Hermanos Saíz fue clave. También el respaldo constante de Dairon Martínez Tejeda y la confianza total de Antonio y su hijo Evis Landy Yacert.

Este proyecto no termina. Continúa cada vez que un niño aprende la canción y un abuelo reconoce que la historia sigue viva.