Con 19 años Wilfredo Lescaille Lescaille arbitró su primera Serie Nacional.
En una época donde el béisbol era más que una simple pasión por el deporte, en el tiempo que los peloteros eran admirados e idealizados tanto o más que una estrella de Hollywood, Wilfredo Lescaille Lescaille supo amar a la pelota no con un guante o un bate en la mano, sino con una careta y una pechera detrás del home.
"Hoy sé que nací para ser árbitro, es mi vocación en esta vida y a la que me he entregado con mucha pasión. Aún hoy día repaso las reglas del béisbol constantemente en mi mente como un hábito del que no quiero desligarme. Al único equipo que soy aficionado es al de las cuatro letras, de ahí en fuera la pelota toda es mi pasión".
Desde los siete años Lescaille comienza jugar pelota en el Caribe bajo la tutela de Miguel Telemaco. Cuenta que fue este emblemático personaje del beisbol quien vio sus capacidades para ser árbitro, aunque por el momento no tenía interés alguno por esa especialidad.
Se mantuvo toda su juventud practicando pelota, era la pasión de la mayoría de jóvenes de esa generación. “Trabajaba en Yateras cuando junto a unos amigos participamos en una serie provincial buscando ser profesionales y por curiosidad entro como oyente en un curso de árbitros que se estaba dando en la provincia. Ese día algo despertó en mí”, declara.
“Hice conocer mi interés por ser árbitro y me propusieron ir a la Habana para un curso nacional. No lo pensé dos veces. Al terminar el curso ya conocía por completo todo lo teórico sobre arbitraje, faltaba la práctica.
“Mi primera experiencia sería en Sancti Spiritus en unos Juegos Pioneriles donde soy reconocido como mejor árbitro. Desde ese momento quedó consolidado mi pasión por el arbitraje”.
En sus primeros periplos en el arbitraje participa en varias competencias escolares y pioneriles que lo fueron puliendo. Tuvo la oportunidad de participar en un curso nacional en Ciego de Ávila con los mejores árbitros de aquella época, todas leyendas dentro del oficio.
“Allí tuve la fortuna de que Manuel “el chino “Hernández me acogiera bajo su tutela personal y supe nutrirme de su asesoría. En mi primera Serie Nacional el buen desempeño que tuve me permitió participar también en la Serie Selectiva.
“A pesar de mi poca experiencia en la más alta categoría de nuestro béisbol, me captan para participar en los Juegos Panamericanos que se celebraron en el año 1991. La dicha era mucha, así como la exigencia que esto representaba”.
Wilfredo Lescaille había pasado de ser un muchacho que iba a ver pelota en el Van Troi a ser un árbitro que se encargaba del cumplimiento del reglamento del beisbol en los principales estadios del país.
“La primera vez que trabajé en la Serie Nacional en el Latinoamericano por un momento llegué a temblar, pero tuve que apretarme los pantalones y salir con seguridad porque yo era la principal autoridad en el terreno de juego. Aun así, sé que el Latinoamericano es otra cosa.
“Un día en Villa Clara, arbitrando en el Sandino, estaba en home cuando Víctor Mesa sale al robo de tercera base. Pedro Silvani lo decreta “out “en tercera y Víctor Mesa le dijo a hasta del mal que iba a morir. Esa actitud de él me indignó y fui hasta allá a intentar calmar las aguas.
“Su reacción fue decirme “pino nuevo, si no es contigo, no te metas", acto seguido lo expulsé del campo. A pesar de que tomé la decisión correcta en consecuencia a su actitud cuando se acabó el juego tuvieron que ponernos dos cordeles de policía para protegernos.
“El árbitro es la principal autoridad dentro del terreno y por mucho renombre que tenga un pelotero, nos tiene que respetar”.
No hay labor más ingrata que la de un árbitro en cualquier deporte. Nadie habla de los jueces del partido cuando lo hacen bien, todo el mundo sí critica al menor error en que ellos incurran.
Por motivos personales Wilfredo Lescaille no pudo tener una larga carrera en el arbitraje nacional, pero cuenta con la dicha de haber arbitrado en eventos internacionales en Venezuela e Italia. “Si dominas las reglas del juego y cuentas con la firmeza para imponer justicia, el reglamento será tu escudo y tu la espada”, asegura.
“Actualmente soy jefe de regla y arbitraje en la provincia y profesor de los árbitros de la Serie Nacional. Voy a dedicar lo que me queda de vida a enseñar y formar árbitros para nuestra pelota”.