Doctora Yanet Téllez Castillo: “No siempre contamos con todos los recursos, como consecuencia del bloqueo, pero saltamos sobre carencias, lo importante es la vida infantil”.
La entrevista concertada para este reportaje tuvo que postergarse por causa mayor: “Disculpe periodista, tenemos la discusión del caso de un bebé que debe ser trasladado mañana para la Habana” -explicó la doctora Yanet Téllez Castillo, jefa, del Servicio de Neonatología del hospital general docente Dr Agostinho Neto.
El caso en particular: un bebito prematuro, deprimido, de 33 días de nacido con una fractura de fémur que le provocó trombo intracardiaco y requiere atención especializada en el cardiocentro pediátrico William Soler. Todo de forma gratuita.
Como reza el axioma, lo primero es lo primero; el aplazamiento, totalmente comprensible, sirvió para apreciar el esfuerzo que, a diario y de forma anónima, se hace en Cuba para, a pesar del genocida bloqueo y muchas limitaciones, salvar lo más preciado: la vida de un niño.
Surgidos en Cuba con la Revolución, a mediados de los años 60 del pasado siglo, en los servicios de neonatología se atienden a los infantes recién nacidos con alguna enfermedad o factor de riesgo asociado que requiera monitorización y tratamiento especializado.
Las madres agradecen la existencia del servicio de neonatología, garantía de supervivencia de los neonatos que requieren de esa atención.
Guantánamo, como todas las provincias del país, cuenta con su unidad de cuidados intensivos neonatales, salas de puerperio, de reanimación y de alojamiento conjunto, en su principal institución médica, y una homóloga, más pequeña, en el hospital Octavio de la Concepción y la Pedraja, de Baracoa.
La doctora Téllez Castillo, joven especialista de primer grado en neonatología, lidera desde hace unos seis meses, al colectivo de 37 médicos y 53 enfermeras que día a día se empeñan en mejorar los índices de morbilidad, salvando la vida de neonatos.
“Este servicio en Guantánamo -explica la facultativa- dispone de la sala de terapia intensiva para la atención a bebés nacidos con menos de mil 500 gramos o con un peso superior y alguna morbilidad asociada.
Existen también los cubículos de terapia intermedia, de recuperación nutricional y de observación, para atender con los protocolos establecidos a niños pretérmino bajo peso o que tuvieron crecimiento intrauterino retardado (CIR).
Es tan joven como competente el personal que labora en los servicios de neonatología del hospital general docente Dr. Agostinho Neto de Guantánamo.“El personal de nuestros servicios neonatológicos es joven, pero asesorado, acompañado y apoyado por la comisión de atención al neonato crítico, integrada por galenos de gran experiencia en la materia, quienes fueron sus propios profesores”, acota la especialista.
Un recorrido e intercambio con expertos de esta materia basta para reconocer la profesionalidad con que se trabaja y el mucho esfuerzo dedicado a salvar una vida; pese a que el servicio no es ajeno a las carencias o limitaciones de medicamentos, equipamientos e insumos, impuestas a la Isla por el bloqueo comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos, acrecentado con las medidas para la asfixia económica dictadas por la administración de Donald Trump.
“No siempre contamos con un producto biológico tan necesario como el surfacen o de antibióticos de primera línea para tratar enfermedades o complicaciones de la membrana hialina, que se traduce en un cuadro de dificultad respiratoria grave y progresiva en recién nacidos prematuros”, explica la doctora.
El bloqueo imperial incide en el déficit de cardiómetros y bombas perfusoras (en la foto), indispensables para la atención a los neonatos.
“Tenemos también déficit de cardiómetros y de las bombas perfusoras para el suministro de los medicamentos a los bebés.
¿Cómo logran suplir estas carencias?, pregunté
“Tenemos el apoyo del hospital y otras entidades médicas; también, en ocasiones, hemos recibido donaciones de diferentes instituciones. Pero sobre todo y lo más importante es la profesionalidad del personal de neonatología y el amor que a diario ponen en el reto de salvar vidas.