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La luz del sol entra ahora en muchos hogares guantanameros convertida en energía. En medio del complejo escenario electroenergético que vive el país, el programa de entrega de módulos de plantas de energía con paneles solares para viviendas comienza a cambiar la rutina de decenas de trabajadores de sectores vitales como la Educación y la Salud.

La iniciativa forma parte de la estrategia nacional para impulsar el uso de fuentes renovables y diversificar la matriz energética. En Guantánamo ya se han entregado cerca de 600 módulos a profesionales de ambos sectores, como reconocimiento a su trayectoria laboral y también como una alternativa concreta frente a los apagones.

Cada sistema posee dos variantes de potencia. Unos alcanzan los 1 200 watts y otros 800 watts. Ambos incluyen panel solar y batería de acumulación, lo que permite captar energía durante el día y almacenarla para su uso posterior.

1 panelLos paneles permiten a las familias informarse.El objetivo fundamental consiste en garantizar una reserva mínima de electricidad en los hogares de quienes sostienen servicios esenciales para la sociedad. El sistema permite alimentar equipos de iluminación, ventiladores, televisores, laptops y otros dispositivos de bajo consumo durante aproximadamente cuatro horas.

La medida también reduce gastos familiares al disminuir el consumo de electricidad convencional y contribuye a la protección ambiental mediante el uso de energía limpia.

La filial guantanamera de Copextel asume la comercialización, distribución e instalación de estos módulos. Los equipos se adquieren mediante pago digital o créditos bancarios, lo cual facilita su acceso.

Los paneles llegaron a la provincia a finales del pasado año. Desde entonces se diseñó una estrategia de distribución que permitiera instalar los sistemas en diferentes municipios pese a las limitaciones de combustible y transporte.

Para seleccionar a los beneficiarios se realizaron procesos de análisis en cada institución. Los consejos de dirección, las organizaciones sindicales y representantes del Partido evaluaron trayectoria laboral, resultados de trabajo y años de servicio.

Los trabajadores interesados presentaron su solicitud. Una comisión evaluadora analizó cada caso hasta conformar la propuesta final que luego se informó en asambleas sindicales.

El resultado es un programa que combina reconocimiento laboral con soluciones prácticas para la vida cotidiana. Pero detrás de cada panel instalado existen historias personales donde la tecnología se vuelve también alivio, disciplina y esperanza.

Luces también para la preparación metodológica

2 panelMairelis agradece este bien que llega para palear la tensa situación eléctrica.En un apartamento de edificio, donde el sol se posa cada mañana sobre una pared lateral, Mairelis Castillo Salazar observa con cierta satisfacción el panel que ahora forma parte de su rutina diaria.

Metodóloga integral del departamento de Educación Primaria en la Dirección provincial de Educación, Mairelis solicitó el sistema cuando se abrió la convocatoria para los trabajadores.

“Se creó una comisión y todos los que consideramos que podíamos solicitarlo presentamos la propuesta. Después se analizaron los años de trabajo y los resultados”, explica.

La noticia llegó durante una asamblea sindical.

Allí se informó quiénes habían sido seleccionados y se entregó un manual con orientaciones para el uso correcto de los equipos.

Mairelis decidió pagarlo de contado. No necesitó acudir al crédito bancario.

Poco tiempo después los técnicos de Copextel llegaron a su edificio.

El panel de 800 watts quedó instalado en la parte trasera, donde recibe suficiente sol durante el día.

Vive sola en su apartamento. Sin embargo, el pequeño sistema energético transformó la manera en que organiza su tiempo.

“Llegó en un momento crucial con esta contingencia energética”, afirma.

La metodóloga reconoce que el equipo no puede alimentar toda la vivienda. Por eso prioriza cuidadosamente cada consumo.

El televisor, por ejemplo, ocupa un lugar esencial en su lista.

“Yo priorizo el noticiero. No lo dejo de ver. También la Mesa Redonda, Telesur, Con Filo… es importante mantenerse informado porque los maestros somos transmisores de la política de nuestra sociedad”.

La electricidad del panel también mantiene activos otros aliados cotidianos. Las lámparas recargables. El teléfono móvil. La laptop donde revisa documentos y prepara informes.

“Eso me garantiza la autopreparación. Puedo leer materiales, hacer informaciones, adelantar trabajo”.

En ocasiones la sala de su casa se convierte en un pequeño punto de encuentro. Tres vecinos mayores bajan casi siempre a ver el noticiero con ella cuando hay apagón en el edificio. La energía del panel entonces se vuelve conversación. Y compañía.

Su hija, también educadora, recibió otro módulo similar. Ambas comparten una experiencia parecida: menos incertidumbre y más tiempo útil para estudiar y trabajar.

Cuando la casa también se organiza

En otra zona de la ciudad, Carlos Yebil Sanlois reorganizó la dinámica de su hogar gracias a un panel de mayor capacidad.

Jefe de inversiones de la Dirección provincial de Educación, recibió un módulo de 1 200 watts como reconocimiento a su desempeño laboral.

“Ha tenido un impacto positivo para la familia”, resume.

Antes muchas actividades domésticas dependían del horario en que llegara la corriente.

Hoy la lógica cambió. “Ahora programamos lo que vamos a hacer sin la preocupación de si hay electricidad o no. Cuando existe servicio eléctrico utilizan la red convencional. Cuando no, entra en funcionamiento el panel. Esa flexibilidad permite mantener encendidas luces, ventiladores o equipos informáticos sin interrumpir las tareas diarias.

Pero el beneficio no termina en la vida doméstica. El trabajo pedagógico también gana terreno.

“Los educadores siempre estudiamos en la noche o en la madrugada. Revisamos bibliografía, hacemos apuntes. El panel nos permite levantarnos a cualquier hora y continuar trabajando”.

En su caso, la responsabilidad implica asesorar a todas las direcciones municipales de educación. La estabilidad energética facilita revisar informes, preparar orientaciones y analizar detalles del proceso docente.

Incluso su hijo, recién graduado y profesor en formación, aprovecha el sistema. La laptop permanece cargada. Los materiales de estudio siempre disponibles. El panel, dice Carlos Yebil Sanlois, terminó convirtiéndose en una herramienta de continuidad pedagógica.

Un panel para una heroína

Cuando Emma Gago recibió la llamada que le anunciaba la asignación de un panel solar, la noticia recorrió la casa como un relámpago de alegría.

Heroína del Trabajo de la República de Cuba y también educadora, Emma supo que la decisión provenía de un reconocimiento nacional.

El gerente de la empresa la contactó directamente para informarle.

“Fue una alegría grande para toda la familia”, recuerda. La contingencia energética había golpeado con fuerza su zona, en un circuito con frecuentes apagones.

El sistema que recibió posee una potencia de 1 200 watts. Realizó el trámite bancario y una semana después los técnicos llegaron a su vivienda para la instalación.

Desde entonces el panel cambió la dinámica de la casa. La energía almacenada permite mantener iluminación básica, cargar teléfonos y utilizar pequeños electrodomésticos.

En algunos momentos incluso pueden cocinar arroz en la arrocera. Pero el valor más visible aparece en una escena cotidiana. Su bisnieta pequeña se sienta frente al televisor cuando falta la corriente. Los dibujos animados siguen corriendo en la pantalla.

“Para ella eso es muy importante”, dice Emma con una sonrisa.

El panel también se convirtió en un recurso comunitario. Vecinos cercanos acuden a cargar teléfonos cuando los apagones se prolongan. Estudiantes del barrio llegan con sus dispositivos para estudiar. “Siempre que podemos ayudamos”, asegura.

Para Emma, el programa simboliza algo más profundo. “Es una obra hermosa. Ojalá el país pueda seguir ampliándola”.

En cada uno de estos hogares el sol dejó de ser solo paisaje. Ahora también es electricidad. Y sobre todo, continuidad para quienes enseñan, curan y sostienen conquistas sociales que siguen iluminando el futuro.