La electricidad llega a las viviendas campesinas más remotas. Frente al bloqueo voluntad política y creatividad. La Revolución no se detiene.
Pocas cosas son tan gratificantes en las noches como el sutil sonido al prenderse el ventilador en la madrugada avisando que “pusieron la corriente”. Sin embargo, hay personas privadas de tan placentero momento. Cuando tenemos una, dos, tres o más horas de servicio eléctrico al día, algunos no lo tienen nunca. Hablamos de personas que viven entre montañas, en zonas de difícil acceso, campesinos encargados de la producción de los alimentos que consu mimos.
Hasta “Laja del Macho”, en Vertiente, Maisí, Venceremos llegó para conocer la historia de quienes recibieron un sistema de paneles fotovoltaicos con que borrar la oscuridad que ceñían sus noches.
La travesía fue todo un desafío. Me aseguran que no hay vehículo sobre cuatro ruedas que “trepe” por esas lomas y aguante la bajada. A paso ligero hubo que atravesar potreros, saltar arroyos y desviarse en uno u otro cañaveral a reponer energías hasta llegar a nuestro destino.
Odalis es una de las 26 familias en zonas de difícil acceso beneficiadas en Maisí en lo que va de año.
Nacida y criada en ese lejano paraje, Odalis Brabet Utria tuvo que esperar 54 años para tener corriente en su vivienda. Orgullosa campesina, se niega a desprenderse del pedazo de tierra que la vio nacer y en el que ha construido su familia.
“La oscuridad aquí no es fácil” -su rostro entristece al recordar la penumbra en la que hasta hace poco vivía-. “Había que comer y ‘acostarse con las gallinas’, porque a menos que hubiese luna llena esto aquí se ponía como boca de lobo y no se veía nada.
“Antes, al menos aparecía algo para inventar un mechón y poner luces, pero ahora, con la crisis de combustibles que engendra el bloqueo, nada de nada. Si te coge la noche hay que comer ‘apurao’. En cambio, ahora me siento afuera en el patio y veo todo como si fuera de día, es una felicidad.
“Desde el momento en que me enteré que en el municipio se estaban dando sistemas de paneles a los campesinos en el monte, me puse para eso y lo solicité.
De eso hace ya seis años. Llegué a pensar que “me iría al más allá” antes de que los paneles llegaran hasta aquí. “Un día se me aparece Ramón” -técnico de sistemas fotovoltaicos y responsable del programa ‘cinco mil sistemas’- “para tomar unas medidas porque mis paneles ya habían llegado. No cabía en mí la alegría”, declara Odalis.
El proceso para trasladar esos equipos se tornó complejo en demasía, no solo por lo distante que estaba el punto al que los vehículos podían acceder, sino por la imposibilidad, incluso, de utilizar mulos o caballos para esa labor debido al tamaño, fragilidad de los componentes y al mal estado de los caminos.
No quedó opción, tenía que ser a cuestas. Se necesitó de la colaboración de familiares y vecinos, en conjunto con los miembros de la brigada encargada de la instalación, para trasladar todo el material.
Amarradas en varas viajaron las delicadas celdas fotovoltaicas, entre cuatro cargaron los pesados andamios. Más de un viaje tuvieron que realizar para mover todos los componentes.
El proceso no es tuvo exento de resbalones y necesarias paradas para ‘coger’ un aire. “En muchas ocasiones, como esta, por su lejanía y la dificultad del acceso nos hemos tenido que quedar en las casas de los clientes. A veces dándoles un poco de lucha, pero al final siempre se sienten muy agradecidos cuando terminamos de instalarles los sistemas y logran tener corriente en sus viviendas”, comenta Keniel Matos Lores, especialista C en inversiones de la UNE, UEB Maisí.
“Además de ayudarnos cargando las piezas, nos ‘echaron una mano’ en la apertura de los hoyos y el proceso de nivelación del terreno para montar las plataformas. Hemos trabajado codo con codo para cumplir con esta tarea”. Cuenta Odalis que unos vecinos suyos que viven en lo alto de una loma próxima a su casa, a la que se pudo llevar corriente, le comentaron lo claro que se ve ahora su casa. “Les aclaré que era solo con una sola lámpara encendida en el patio, imagínate si pongo las dos” -sonríe.
“No me querían creer. “La gente me ha dicho que ponga este u otro equipo, pero yo la verdad es que solo voy a utilizar lo necesario, despreocúpate” -me dice y pareciera hacerme una prome sa- “voy a cuidar esto como un tesoro”. En los últimos años, el territorio de Maisi.
Se le pueden instalar otros equipos, de carga capacitiva o carga inductiva, como refrigerador, nevera, televisión y ventiladores, siempre y cuando no exceda la capaci dad de almacenamiento. “Cuando se le hace el contrato al clien te y se le instala el sistema, le damos una capacitación sobre lo que debe y lo que no puede hacer, así como la manera correcta de realizar la limpieza de las celdas foto voltaicas
“Se ha planificado la realización de visitas mensuales a los clientes para darle mantenimiento al equipo. Estos cuentan con filtros en los ventiladores que exigen una limpieza periódica para evitar el sobrecalentamiento de la batería”, agrega el ingeniero Ramírez Rodríguez. Imposible de avistar desde nuestra ubicación en casa de Odalis, el hogar donde reside Yasmany Guilarte Reyes, quien lleva 15 años dedicándose a la atención y producción de una fi nca que adquirió en ese lugar. Para llegar hasta su vivienda hizo falta trasladarnos entre las laderas de la montaña y por intrincados trillos. Allí encontramos a los miembros de la brigada ejecutando la instalación del sistema a este cliente.
Yasmani Guilarte junto a su madre, agradecen el poder tener corriente en su vivienda por primera vez.“No imaginas lo feliz que me hace estar instalando los paneles” -sonríe mientras el sudor corre por su frente-, “para una persona que todo el día se ‘parte’ el lomo entre estas montañas para producir alimentos, era muy triste no tener cómo encender una lámpara o tomar agua fría en su propia casa.
“Ahora me podré sentar en mi portal, disfrutar del aire del ventilador y quizás ver algo de televisión, aunque desconozco aún si hasta acá llega la señal”, refiere Yasmany.
A esta provincia llegaron 360 módulos de sistemas fotovoltaicos destinados para las viviendas de difícil acceso que no reciben energía por parte del Sistema Electroenergético Nacional.
En el territorio de Maisí está previsto llegar hasta 52 hogares en esta etapa. Ese modelo de sistemas fotovoltaicos se instala por vez primera en el país y forma parte de un programa financiado por la Unión Eléctrica para prestar servicios a las viviendas cero volts que existen en el país.
A pesar de la difícil situación económica que atraviesa Cuba, y el complejo panorama electroenergético, el Estado cubano realiza acciones para proveer electricidad hasta los parajes más remotos, porque a pesar del bloqueo y las amenazas, Guantánamo no se detiene.