26 Cuba Despaigne ClásicoYa estamos en tiempo de Clásico Mundial, y es también tiempo de Cuba, país que lleva el beisbol en su ADN. Lo es porque aparece como una de las 23 naciones que estará por quinta ocasión consecutiva, desde que en 2006 el certamen abriera sus cortinas a lo que más vale y brilla de este deporte en el orbe.

Volverá, pese a las trasnochadas intenciones de disminuirla, al negarle la visa a ocho de los integrantes del cuerpo de asistentes de su equipo, despojándole de roles que son exigidos por los propios organizadores.

Una vez más, Estados Unidos, por razones extradeportivas y políticamente motivadas no garantiza las mínimas condiciones a los equipos participantes. Pero ni esa postura discriminatoria impedirá el derecho de Cuba a estar presente.

Desde la primera versión hasta la cuarta, la Mayor de las Antillas asistió solo con jugadores procedentes de sus series nacionales, y en la pasada edición, como en esta, se incorporaron peloteros que juegan en ligas profesionales incluyendo los circuitos de la MLB y de ligas menores de Estados Unidos.

El de la presente edición, que comienza el próximo jueves, vuelve a tener ese matiz, combinándose con quienes han dejado un sello en la liga profesional japonesa, en circuitos invernales del Caribe (México, Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana) y con aquellos que se destacaron en las temporadas cubanas.

No será fácil avanzar en el grupo A, con sede en San Juan, Puerto Rico, en el cual, además del anfitrión la selección cubana ha de enfrentar a Panamá, Colombia y Canadá.

La mayoría de los pronósticos sitúan a la plantilla local como ganadora de ese apartado, y luego hay diversidad de criterios para el segundo clasificado a la siguiente etapa. Cuba, aunque los hay que la excluyen de esa posibilidad, también está en los cálculos para ese otro boleto.

Un cuerpo de pitcheo superior al presentado en la quinta convocatoria, en 2023, y la posibilidad de armar una alineación veloz en las bases y con una ofensiva de contacto, son los argumentos que sostienen los vaticinios que la dan la probabilidad de seguir en competencia al concluir la fase preliminar.

Terminar en la segunda plaza en San Juan, si bien es una hazaña luego de todos los tropiezos precompetencia, no sería una sorpresa. Este es un equipo de experiencia, juventud y calidad, probada en los más exigentes terrenos.

Pero si ese fuera el resultado en tierras boricuas, el segundo paso sería de alta tensión, pues los cubanos estarían enfrentando al ganador del grupo B, que si el béisbol se respeta sería Estados Unidos, a menos que México vuelva a hacerle la gracia al todo poderoso y gané esa llave.

Aunque no está en los cálculos, los mexicanos en estos torneos tienen saldo favorable frente a sus vecinos. En cuatro partidos han salido airosos en tres, incluyendo el último, cuando vencieron 11x5, en el Chase Field, en Phoenix. Esto también quiere decir que, si es México el oponente la etiqueta de favorito estará en la camiseta del oponente.

Un vistazo a las tablas que acompañan el texto habla de la calidad mostrada por Cuba en estas encumbradas lides. Nótese que solo nueve de los 23 países que han jugado clásicos mundiales lograron estar entre los cuatro grandes, y siete lo hicieron dos veces, hasta hoy.

Mi amigo y colega, Pavel Otero, reveló otras interesantes estadísticas, proporcionadas desde Guáimaro por Rodolfo Álvarez. En estos eventos, Cuba es la primera en average ofensivo, con 313; segunda en jits (370); tercera en jonrones (36), la misma posición en impulsadas (173) y en anotadas (179).

Tomado de JIT

 

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