La semana de reducción de desastres, que se inició el lunes y se extenderá hasta el 14 de mayo, será una jornada atípica en la provincia de Guantánamo, marcada por un cambio en la forma tradicional de preparar a la población para enfrentar situaciones de peligro.
Así lo explicó Gretter Guerra López de Queralta, jefa del departamento del centro de gestión para la reducción de riesgo de desastre del gobierno provincial, la cual precisó que a diferencia de años anteriores, donde se realizaban dos o tres ejercicios prácticos de aviso, la actual situación económica obliga a un uso racional de la energía y los combustibles.
Por ello, explicó que las actividades se centrarán en talleres de preparación impartidos directamente en las comunidades y en convocatorias de higienización para los consejos populares, empresas y centros laborales, en lugar de los ejercicios masivos precedentes.
La funcionaria destacó que una parte fundamental de la jornada será el uso de las guías familiares implementadas en el territorio para saber cómo proceder ante sismos, incendios rurales y urbanos, inundaciones costeras y fuertes vientos, herramientas que surgieron a través de proyectos de reducción de vulnerabilidades con el apoyo y financiamiento del Programa de Naciones Unidas.
Al detallar el contenido de las guías, especificó que enseñan cómo actuar antes, durante y después de un peligro, y puso como ejemplo un sismo, donde el "antes" implica identificar vulnerabilidades, puntos seguros y vías de escape en la vivienda o centro de trabajo, además de ubicar señaléticas para la protección.
También es la etapa donde es indispensable tener preparada una mochila de protección, que debe contener un kit de primeros auxilios con medicamentos básicos como paracetamol, antiinflamatorios y antialérgicos, al menos dos o tres litros de agua por miembro familiar, unas tres mudas de ropa y una manta para resguardar del frío a niños, ancianos y al resto de los cuidadores y nunca puede faltar el carnet de identidad.
Sobre el "durante" un temblor, explicó que las guías orientan mantener la calma; si se está durmiendo, no levantarse súbitamente, y en caso de requerir resguardo, ubicarse debajo de las columnas, ante ello mencionó que las viviendas de madera, al oscilar, tienen cierta resistencia, pero es vital conocer sus fortalezas.
Para la fase del "después", insistió en la necesidad de esperar siempre las señales e informaciones verídicas de la Defensa Civil y acatar las decisiones de las autoridades sobre cuándo es seguro retornar a los hogares, un procedimiento válido para cualquier situación de desastre, incluyendo intensas lluvias o huracanes.
Enfatizó que la implementación de estas guías busca que la población conozca cómo resguardar su vida y sus bienes materiales, "la protección depende de uno mismo y para eso van encaminadas las guías", aseveró, al tiempo que recordó que la Defensa Civil la constituye cada persona y no solo el órgano del Estado Mayor Nacional.
Recordó además que en jornadas precedentes se realizaron talleres muy productivos, como el provincial sobre peligro de sismos para Baracoa y Maisí, donde se informó sobre la actuación ante el posible impacto de un tsunami, y deslizamientos de tierra.
López de Queralta confió en que esta semana, pese al menor gasto económico, será aún más enriquecedora por estar dirigida al trabajo directo con la población, una jornada que culminará el 15 de mayo con el ejercicio del Meteoro 2026, previo al inicio de la temporada ciclónica en Cuba.




