fidel juanitoEl combatiente Juan Escardó durante los honores al Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, de Guantánamo. Foto: Leonel Escalona FuronesCuando Juan Bienvenido Escardó Cambronero conoció a Fidel Castro Ruz, como integrante del primer refuerzo enviado por Frank País García desde El Llano a la guerrilla de la Sierra Maestra, el joven guantanamero estaba ya resuelto a la lucha para cambiar la situación en que vivía la sociedad cubana.

“Pero yo no sabía mucho de política; solo que tenía 23 años, era pobre, hijo de un carretillero y una lavandera, había ingresado a la Juventud Ortodoxa desde los 17 años, luego al Movimiento 26 de Julio, y, hastiado como tantos jóvenes, de la falta de oportunidades para estudiar y trabajar, sin futuro, comprendí que el hombre que dirigió el asalto al Moncada y la expedición del Granma me llevaría por el camino para acabar con aquel sistema”.

Con la misma decisión de aquel 22 de marzo de 1957 (Juanito nació ese mismo día, pero de 1934) en que llegó el Comandante Fidel para reunirse con el refuerzo de unos 50 santiagueros, guantanameros y puertopadrenses, acampado en el sitio conocido por La Derecha de La Caridad, en la Sierra Maestra, el combatiente regresa ahora, aunque triste, de la Plaza Mariana Grajales, de realizar su guardia de honor en el sitial de homenaje al fundador de la Revolución, ante el cual el pueblo guantanamero le rindió homenaje, con motivo de su muerte tras nueve décadas de vida y más de 70 de lucha revolucionaria.

“Siento mucho dolor por su pérdida en la que nunca pensé, aunque sea natural, y él mismo quiso prepararnos para ella al hablar en el VII Congreso del Partido, pero pudimos festejar sus 90 años de vida. Su muerte es una verdad y una realidad muy triste. Pero no ha dejado de existir en mí, en el pueblo, en la historia de Cuba y de la Humanidad, porque luchó no solo por nuestra Patria sino por todo el mundo, por los pueblos, por los humildes. Y en eso, Fidel es Fidel”.

El combatiente vuelve emocionado al sencillo hogar de siempre, en la calle San Lino esquina a Prado, en esta ciudad, donde nació, ha vivido, primero con sus padres y hermanos, luego con su propia esposa y descendencia, durante sus 82 años. Espacio principal, en una de las paredes de la sala, ocupan una foto en la que él aparece, entre otros integrantes de la Columna 1 del Ejército Rebelde, junto a Fidel que habla a los campesinos serranos, “en un secadero de café”, en un momento y lugar imprecisos de la Sierra, y el diploma de fundador del Partido Comunista de Cuba, firmado por el propio Comandante en Jefe.

“La foto, tomada por un periodista extranjero, fue antes del ataque victorioso al cuartel de El Uvero de las fuerzas de la tiranía, hecho que marca, como dijo el Che,...la mayoría de edad de la guerrilla, combate del naciente Ejército Rebelde, dirigido por Fidel, el 28 de mayo de 1957, en el que participé y en el que cayó, entre seis rebeldes, nuestro amigo Gustavo Adolfo (Papín) Moll Leyva, quien aparece en la imagen.

“Allí vi al Comandante de nuevo de cerca, dirigiendo el tratamiento de los muertos y los heridos de ambas partes tras el combate. Desde el principio en que lo conocí, la persona de Fidel fue entonces para mí, después y sigue siendo, la del Comandante, el jefe, el hermano de luchas, el compañero…, nada diferente una cosa de otra. Por eso uno de mis mayores orgullos es ser fundador del Partido de Fidel”.

Supo la triste noticia cuando ya se había acostado a descansar, por una llamada telefónica de su nieta que estudia en Bayamo, y esa misma noche del viernes 25 de noviembre de 2016 vio en la televisión el comunicado de Raúl que se la confirmó. Embargado de tristeza, rememoró como una ráfaga, todos los intensos sucesos vividos bajo su guía durante casi 60 años desde que lo conoció personalmente.

“Con Fidel marchamos por la Sierra rompiendo monte, de noche, en silencio; acampábamos entre el monte y yo lo veía en el ir y venir. Almeida, también del Moncada y el Granma, era mi jefe de pelotón, y Enrique Elmo, del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, de mi escuadra. Un día, al caer de noche, mandan a cocinar; voy en la oscuridad a pedir sal a la Comandancia, y Camilo me responde. Entonces Fidel me la da por medio de Camilo, que lo protegía.

“Otra vez, subiendo El Lomón, me dio una enseñanza. Yo tenía sed y había consumido toda el agua de mi cantimplora; al verlo a él con la suya, me le acerqué y le pedí un poco. Entonces, sin decirme nada, él me dio agua en la tapita del envase. Entendí que me quería decir que había que ahorrar las cosas. Después de esa subida fue que cantamos con Fidel en la cima del Turquino la Marcha del 26 de Julio, que fue filmado por un periodista norteamericano.

Más tarde, en junio Juanito debió abandonar transitoriamente la columna 1 por su mala situación física e ir a reponerse a Santiago de Cuba. Al mejorar, se reincorpora en un pelotón de la propia columna bajo el mando de otro jefe inmediato en las cercanías de Bayamo, en cuya toma participó.

“Volví a ver a Fidel más tarde, en Maffo, donde se dio una batalla decisiva para la toma de Santiago de Cuba y el triunfo, cuando fuimos a llevarle alimentos a la Comandancia, y me reencontré con él en la ofensiva final en Palma Soriano, donde él mismo me cambió el Garand que yo le había quitado a un guardia, por un arma más poderosa, con la que llegamos a la victoria. Desde entonces y durante todo el proceso revolucionario desempeñé diferentes responsabilidades, siempre fiel a las órdenes de Fidel”.

Sin decirlo, Juanito Escardó al dar ahora su despedida a Fidel también asiste al momento en que, al despedirse, el Comandante en Jefe de los revolucionarios cubanos, su Comandante desde la Sierra, se despide dejándoles las armas más poderosas de su obra y sus ideas a las actuales y futuras generaciones.

“Porque él está ahí, no ha dejado de existir, vive y manda en el pueblo, en los humildes, en la historia de Cuba y de la Humanidad”, cierra el combatiente sus palabras.

Guantánamo en el Lente

Fotogalería: Imprescindibles damas del campo

mujeres campesinas9 mujeres campesinas4mujeres campesinas8

Las mujeres cubanas constituyen fuente de inspiración y pilar importante en todas las ramas de la sociedad, independientemente del lugar donde realizan sus siempre valiosas tareas, con demostrada sabiduría, responsabilidad, ternura y el amor que imprimen a cuantas acciones emprenden.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar