eldys entrevista fidelEldys Baratute Benavides, presidente de la AHS en Guantánamo. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira“Fidel fue un gran soñador, un hombre con mucha claridad. Probablemente se acostaba pensando en algo y se levantaba a ponerlo en marcha”, con admiración comenta el laureado narrador y escritor para niños Eldys Baratute Benavides, presidente en Guantánamo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) -organización cubana que durante este 2016 le entregó al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el sello especial 30 aniversario.

 

La fecunda trayectoria intelectual del eterno Líder cubano, la cercanía con la obra renovadora de la joven generación de escritores y artistas, su enfoque humanista del arte y la cultura, y su tenaz empeño por un mundo mejor, valieron para que conformemente, se convirtiera en Miembro de Honor del gremio que cobija a la vanguardia artística cubana.

 

Para esos mismos noveles creadores, la trascendencia de Fidel radica, precisamente, en sus pensamientos vanguardistas y transformadores.

 

“Uno se asombra de que Fidel siendo todavía muy joven -recién triunfada la Revolución-, pudiera tener ideas tan claras de cómo encauzar el camino de la política cultural cubana. Aquel discurso mágico que pronunciara el 30 de junio de 1961, y que todos conocemos como Palabras a los Intelectuales, proponía cuestiones fundamentales”, alega Baratute en nombre de los más de 90 miembros de la filial territorial de la AHS, y continúa la idea:

 

“Una, era que la cultura había que institucionalizarla. Y a partir de ahí se creó desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba -ese mismo año-, hasta una serie de instituciones culturales que se encargaron de proteger y promover la obra de los artistas, porque Fidel siempre tuvo claro que la cultura es lo primero que hay que salvar”.

 

No es posible analizar la historia cubana después de 1959 sin detenerse en los procesos socioculturales promovidos por la Revolución, porque necesariamente, una de las esencias del proceso fue abrir caminos y democratizar el patrimonio artístico de la nación cubana.

 

“Muchas acciones e instituciones culturales se estrenaron por el pensamiento de Fidel Castro. Desde las escuelas de arte, fundamentales en la formación de la enseñanza artística; hasta el Sistema de Ediciones Territoriales, inaugurado precisamente un 13 de agosto del 2000, y que le permitió a aquellos autores que no tenían acceso a editoriales nacionales, publicar en sus provincias.

 

 

“Coincido con la intelectual cubana Zuleica Romay cuando expresó hace un tiempo, que el pueblo cubano dignifica la obra del artista, lo reconoce y respeta. Y eso es parte de ese concepto fidelista de que el arte y la cultura son fundamentales en una sociedad.

 

“En Cuba, hasta las personas menos instruidas, aquellas que menos relación tienen con la cultura artística literaria, tienen clara la importancia de la cultura para la formación de un país. Y además conocen que la identidad es la base para que el pueblo siga existiendo, y sabe que la educación cívica, el comportamiento y la conducta social también forman parte de la cultura. Y ese concepto lo enraizó Fidel en el cubano de hoy”.

 

En uno de los tantos encuentros que sostuvo el Comandante con los miembros de la AHS declaró que una Revolución como la nuestra solo podría resistir si cada generación de jóvenes sabía defenderla.

 

“Yo Soy Fidel no puede ser solo una consigna. Hay que decirlo y gritarlo, pero también implementarlo. Fidel era un eterno inconforme, un heredero puntual de ese humanismo martiano y un hombre que amaba la cultura.

 

“En la medida en que cambiemos todo lo mal hecho y denunciemos; que sintamos que la cultura es realmente importante; siendo auténticos y respetuosos con el de al lado, estamos siendo Fidel. De nada vale repetirlo si no hacemos conciencia. Considero que esas fueron las principales enseñanzas para los jóvenes”.

Guantánamo en el Lente

Fotogalería: Imprescindibles damas del campo

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Las mujeres cubanas constituyen fuente de inspiración y pilar importante en todas las ramas de la sociedad, independientemente del lugar donde realizan sus siempre valiosas tareas, con demostrada sabiduría, responsabilidad, ternura y el amor que imprimen a cuantas acciones emprenden.

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