eldys baratute escritor

 

Eldys Baratute Benavides no parece un escritor para niños. Si lo ves dando órdenes en la Asociación Hermanos Saíz con una producción en ciernes, o sentado tranquilamente buscándole el fondo a una taza de café, es imposible imaginar, sin más, la lúdica empatía que siente por la infancia. 

 

No deja, por eso, de ser el “tipo serio” que nos encontramos en la calle y ello, quizás, le aporta la constancia para convertirse, de un médico con ganas de contar historias a uno de los escritores guantanameros más publicados de los últimos tiempos, con sus poco más de 30 años.

 

Parece que fue ayer que comenzaste a escribir, aunque en realidad ha pasado mucho tiempo. ¿Cuáles han sido los momentos más importantes para tu oficio?

 

Ni siquiera me acuerdo lo que sentí cuando escribí la primera línea, en 1996, pero imagino que finalizar ese primer texto poco logrado e inmaduro fue un momento significativo.

 

También fue importante el Premio Calendario de la AHS en 2005. Publicar en una editorial fuera de Guantánamo me dio a conocer y me abrió las puertas al mundo de la promoción y de la edición.

 

Me marcó el Premio La Edad de Oro, ya sea por la lista de importantes autores cubanos que lo ganaron antes, porque con ese lauro siento que Martí vela por mi escritura o porque es el premio más importante del país y me eleva el ego.

 

Sin embargo, ya no veo como un momento cumbre cuando salen a la luz los libros. Disfruto más la escritura, la edición, el miedo a encontrarme una ilustración que desconozco y hasta la cara de los lectores cuando hojean mis cuadernos.

 

Y caemos en el presente, con 16 libros editados y un nombre que es ya referente de la literatura infantil no solo en el oriente del país. El año pasado, en específico, fue muy bueno para ti.

 

Hace poco la cantante Anais Abreu dijo en una entrevista que el año empezó medio raro y después se le fue aclarando y a mí me pasó más o menos parecido.

 

Sabía ya que tenía dos libros en la Editorial Gente Nueva, A la sombra de un león, resultado del Premio La Edad de Oro, y El pájaro de fuego, una historia que escribí para la colección tesoro-ballet basada en la pieza homónima.

 

En abril, la Editorial de la Mujer aceptó reeditar Los gnomos están tristes, con una tirada masiva y además con ilustraciones de Maykel Herrera, y la Casa editora Abril me avisa que van a hacer un libro troquelado con mi cuento Juaniquita Vallover, y  el Instituto Cubano del Libro aprueba la reedición de ¿Tres tristes cuentos? por la editorial El Mar y la Montaña y la antología de poesía infantil de autores guantanameros que hice junto a José Raúl Fraguela, Del naranjo el azahar.

 

Para cerrar el año me dicen que por primera vez voy a publicar un libro completo en el extranjero. A la editorial Libros & libros le gustó Cuentos para dormir a María Cristina y para colmo quiso el azar que una asesora del ICRT escogiera, de una antología de Ediciones Cauce, mi cuento Los novios de la abuela Rosa para un dibujo animado precioso. ¿Te parece un buen año?

 

El salto a la TV es muy bueno, muy interesante. ¿Crees que este es el inicio de un camino en el que el talento del país y sus ideas regresen a la pantalla chica, luego de tantos años de sequía?

 

Muchas personas inteligentes están tratando de llevar la literatura cubana a la pantalla. Tuve una experiencia en un programa del Canal Educativo, en el que se narró uno de mis cuentos a los niños y ellos hicieron dibujos a partir de la historia.

 

Claro, también muchos en el ICRT se niegan a darles participación en los programas infantiles a los autores cubanos y prefieren seguir refriendo enlatados con colores grises y fríos, quizás porque no quieren mostrar ciertas realidades.

 

Me cuenta la asesora que escogió el cuento para el animado que algunos colegas en el ICRT no estuvieron de acuerdo en adaptarlo, porque hablaba de una abuela que le hacía a su nieto la historia de todos los novios que tuvo, como si eso fuera a escandalizar a un niño.

 

Sigues haciendo una literatura difícil ¿Te ha traído contratiempos esa manía de abordar temáticas que antes eran impensables en la literatura infantil?

 

Todavía muchos lectores, sobre todo adultos, no asumen que la literatura para niños y jóvenes es arte y como tal tiene que emocionar y comunicar. Por muchos años se estableció el discurso de la mariposa que se posa en la rosa, o el didactismo a ultranza que, según mi opinión, empequeñece demasiado el género, así que para algunos es difícil asumir otro discurso.

 

Con respecto a eso me han pasado cosas simpatiquísimas, sobre todo con los libros Marité y la Hormiga Loca y Cucarachas al borde de un ataque de nervios. Cuando Marité… en una escuela muchos maestros ponían cara de indignación porque la niña tiene más de un novio al mismo tiempo, se burla de sus maestros, y la perra duerme cerca de ella, en la cama.

 

Con las Cucarachas… fue mucho peor, me cuentan que en Jiguaní, un municipio de Granma, una señora fue a la Dirección municipal de Cultura a quejarse porque ellos permitían que se publicaran esos libros.

 

En Guantánamo, igual. Incluso una lectora escribió una carta al periódico Trabajadores, con copia a la editorial Oriente, insultada porque en dos cuentos se hablaba del amor sin barreras y de otras formas de orientación sexual.

 

Sin embargo de la misma forma que algunos adultos tienen esas lecturas alarmantes, los niños, que son sus hijos, nietos y vecinos, disfrutan los libros y simpatizan con esos personajes.

 

¿Será que la niñez es más inclusiva y las nuevas generaciones serán mejores seres humanos que nosotros?

 

En A la sombra de un león, el cuento que da título al libro desmitifica a la figura de Mella, y eso me trajo un par de problemas. Pero nunca me he sentido una víctima, cuando me pasan esas situaciones duermo sabiendo que alguien me leyó y se emocionó, para bien o para mal, ah y que, además, ayuda a hacerme de cierta forma famoso. (Risas).

 

¿Cómo ves la censura en tu medio?

 

Yo creo que es válida, como te dije no suelo ir de víctima por el mundo, sobre todo cuando el censor está convencido de lo que hace y en ello van sus principios.

 

Malo es cuando ese decisor tiene miedo a que otro decisor lo censure por no censurar y gracias a ese temor (muy humano por cierto) se cometan grandes injusticias. Lo más cómico es que a veces la percepción del DECISOR (en mayúsculas) es más noble que la del decisor (en minúsculas).

 

El 2014 fue un buen año para la AHS que diriges. Ese compromiso social ¿le da o le quita a tu trabajo de autor?

 

El trabajo en la AHS en el 2014 también ha sido bueno, ahora mismo esa es mi mayor/mejor obra. Para lograr que se profesionalicen músicos, que tengamos video clips en la lista de éxitos de Lucas, que los jurados de los principales concursos vengan a la provincia, que nuestros jóvenes sean de los más premiados, que la Jornada de la Canción Política sea un referente, que la Dirección Nacional ponga de ejemplo nuestro trabajo y sobre todo que los más de ochenta jóvenes que representamos sientan que el ejecutivo de la organización es parte de su familia (algunos me dicen padre e imagino que no solo sea por lo viejo) y que cumplimos con nuestro objeto social que es hacer realidad algunas de sus aspiraciones, hay que dejar a un lado proyectos personales.  Pero cuando llega un año como el 2014 en el que todo eso se logra pienso que gano, aunque le reste muchas horas a la escritura.

 

¿Qué pasará en lo adelante?

 

Por lo pronto escribir, escribir y escribir. Ah, y mucho tiempo en la Casa del Joven Creador. Ahora estoy editando, para la Feria del 2016, un libro sobre vampiros que me tiene bastante contento por ser un tema que me apasiona  y creo que le gustará a la gente porque, como siempre pasa con mis personajes, mis vampiros son diferentes, reviso otros dos, laboro en antologías. Mucho trabajo, es lo que viene.

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