equipo femenino voly

En un año sin grandes competiciones en la categoría de mayores, el voleibol cubano mostró su calidad en las lides por categorías del sector masculino, pero en el femenino las cosas no salieron igual.

 

Señales positivas mandaron los chicos, que consiguieron medallas de plata y bronce en los Campeonatos Mundiales sub-21 y sub-23, respectivamente, con buena parte de la actual preselección de mayores.

Sin dudas, la experiencia que por fuerza mayor acumulan estos muchachos en lides sin límite de edad, les sirvió para imponer su calidad, pero tampoco puede llamarnos a engaño, porque en la justa planetaria sub-19 se alcanzó el puesto 15.

Esto, a mi juicio, se debe a lo anterior, que los primeros tienen un fogueo poco común en muchachos de su edad en el resto del mundo y por eso tuvieron esos resultados tan buenos, pero en igualdad de condiciones el verdadero lugar de Cuba no está en el podio.

No pretendo con eso intentar borrar lo conseguido, las palmas para ellos, sino solamente evitar el exceso de optimismo, porque una cosa es con guitarra, y otra con violín.

Peor están las muchachas, cada vez más lejos del listón colocado por las Espectaculares Morenas del Caribe. El mejor resultado en este sexo, que tuvo Mundiales sub-18, sub-20 y sub-23, fue el flamante sexto sacado por estas últimas en Eslovenia, también marcado por sinsabores.

Hasta la penúltima fecha debieron esperar las integrantes de la escuadra para celebrar un éxito, ante el débil Kenya, pero luego sorprendieron al imponerse a Brasil en el cierre de la clasificación, y a China en la lucha por avanzar a la discusión del quinto puesto.

Fueron tres triunfos consecutivos que permiten cerrar con optimismo, pero tampoco pueden esconder las falencias de esta selección, que como punto destacable tuvo también el choque ante Bulgaria, a la postre medallista de bronce, en el cual estuvieron 3-0 encima y perdieron los últimos cuatro parciales.

El caso es similar al de los varones, pues son prácticamente las mismas que asumen la responsabilidad en la categoría elite, pero el resultado fue más pobre.

El optimismo nunca debe faltar, sobre todo en el deporte, pero cada cosa debe verse en su contexto. De todas maneras, ya sabemos que, sobre todo en el voleibol, no es talento lo que nos ha faltado en los últimos tiempos, sino permanencia, ese fijador del que pueden resumir los grandes perfumes.

 

Fuente: Cubasí

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