calendario duvergelCandelario Duvergel fue popularmente bautizado como el Rey de la Riposta.

Un rey es un ser inmortal. Su presencia física, como la de todo ser humano, tiene fecha de caducidad, pero su legado, cuando es grande, y su nombre, pasan a la eternidad y traspasan las fronteras del tiempo.

Candelario Duvergel Hodelín fue uno de esos monarcas que, por su gran obra, aseguró su presencia en las páginas de la historia, en este caso, del deporte en Cuba. Su reino no fue de castillos, mazmorras, sirvientes y princesas, sino de guantes, cuadriláteros, compañerismo, entrega, voluntad y disciplina.

Nunca se detuvo al asumir una batalla, luchas que siempre tuvieron al ring como cuartel, y a entrenadores, jueces, periodistas y fanáticos del boxeo, como espectadores y fieles testigos de una carrera deportiva que, por años, sembró la admiración entre miles de cubanos y un poco más allá, en tierras lejanas donde también supo conquistar con sus puños.

Le decían el Rey de la Riposta, sobrenombre tomado por su dominio a la hora de ripostar, técnica basada en el contraataque, que tuvo en Candelario a uno de sus mayores exponentes.

Durante su reinado pudo conquistar metales de todo color dentro y fuera de su predio cubano, aunque nadó con mala suerte a la hora de “atacar” Campeonatos Mundiales, citas de la realeza boxística en las que solo le faltó subir a lo más alto del podio, y no pudo mostrar su poderío en Juegos Olímpicos, eventos a los que en su tiempo no asistieron ni él ni sus compatriotas.

Ocho fajas nacionales alimentan su leyenda, al igual que exitosas “batallas” en Panamericanos, Centroamericanos y Copas del Mundo, que fueron sumando victorias hasta completar 550 en 587 “batidas” sobre el ring durante toda su carrera. Ese camino recorrido labró su trono e hizo despertar la admiración desde su natal guantanamero municipio de Niceto Pérez, hasta recónditos lugares del orbe.

El Rey de la Riposta ya no está. Un infarto el pasado 17 de junio, en suelo habanero, nos privó de su presencia como entrenador de nuevas generaciones, ejemplo de tenacidad y solidario ser humano.

Candelario Duvergel descansa físicamente. Su familia y una amplia representación del movimiento deportivo guantanamero, junto al pueblo en general, acudieron a darle el último adiós, un adiós cargado de respeto y de cariño, impregnado de ese amor colectivo que solo se ganan las almas buenas, la gente grande. El Rey ya no está, pero su nombre e historia quedan.

Historia breve

Candelario Duvergel Hodelín nació en 1963 en el municipio de Niceto Pérez, Guantánamo. Comenzó a practicar boxeo durante los estudios primarios, bajo la guía del técnico Rolando Acebal, y realizó su debut con el team nacional en 1982, en el que se desempeñó en los 67 y 63,5 kilogramos.

Fue medallista de plata en los campeonatos mundiales de Reno y Moscú 1989, y de bronce en el de Sydney 1991, y logró la corona en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983 e Indianápolis 1987, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de México 1990, y en dos Copas del Mundo.

Alcanzó el título de campeón del Torneo Nacional Playa Girón, ininterrumpidamente, desde 1983 hasta 1991. En ese período triunfó seis veces en el Torneo Internacional Giraldo Córdova Cardín. No participó en Juegos Olímpicos porque la delegación cubana no asistió a las ediciones de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, cuando Candelario se encontraba en su esplendor.

Se retiró del deporte activo en 1993. Tras ese paso, comenzó a laborar como entrenador formando atletas escolares en Guantánamo. Cumplió misión internacionalista en Ecuador y Venezuela.

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