"Es increíble. Ya hace más de un mes que estamos ocupando la Embajada para protegerla de la gente de Guaidó, y hoy llegó la Policía diciendo que estamos allí de forma ilegal y que la Embajada pertenece al representante de Guaidó, Carlos Vecchio", contó Medea Benjamin, cofundadora del movimiento 'Codepink', uno de los que encabezaban la vigilia en el edificio diplomático venezolano en Washington para impedir que fuera entregado a la oposición venezolana.

Los movimientos sociales, agrupados en Colectivos por la Paz (Collectives for Peace, en inglés), formado por 'Codepink'y 'Popular Resistance', entraron en la Embajada de Caracas después de que el edificio fuera abandonado por el personal diplomático tras la ruptura de relaciones entre ambos países, y de que los partidarios del diputado opositor Juan Guaidó tomaran los edificios del Consulado venezolano en Nueva York y la oficina venezolana del Agregado Militar en Georgetown.

Según aseguran los activistas, recibieron las llaves de la Embajada de los propios diplomáticos del Gobierno electo de Venezuela, por lo que su estancia en la propiedad diplomática de Caracas fue completamente legal.

Se reportó que todos los activistas habían sido desalojados del recinto diplomático. No obstante, según aseguró la cofundadora de 'Codepink' en declaraciones a RT, aún hay cuatro personas que permanecen dentro pese a la irrupción de los oficiales.

"Lo que nos sorprendió mucho es que la Policía no quiso entrar en la Embajada para sacar a la gente que está allí", agregó. Según opina Benjamin, ello se explica por "la gravedad" de ingresar a una propiedad diplomática de un país sin obtener el permiso de su Gobierno, algo que prohíbe el derecho internacional. 

Según la advertencia emitida a través de un 'comunicado' —documento que no lleva membretes ni firma— de las supuestas autoridades norteamericanas, las personas que no cumplan la orden de "desalojar la Embajada" estarían violando la ley federal y local y "serían arrestadas e imputadas criminalmente". Sin embargo, en el texto se reconocen a Vecchio y a Gustavo Tarre Briceño, designado por Guaidó como su 'embajador' ante la Organización de Estados Americanos (OEA), como 'representantes legítimos' de Caracas, a pesar de que sus designaciones son ilegales a la luz de la Constitución venezolana.

"No quieren respetar la ley"

El pasado 24 de abril se cumplieron tres meses desde que el presidente venezolano ordenara regresar a Caracas a todo su personal diplomático acreditado en EE.UU., tras la ruptura de relaciones entre ambos países. No obstante, la Convención de Viena establece la obligación de los Estados de resguardar las instalaciones y los activos de los países que se usan para fines diplomáticos, aunque se rompan las relaciones.

"Yo creo que EE.UU. y gente como John Bolton [asesor de Seguridad Nacional de EE.UU.] odian la ley internacional y no quieren respetar la ley, pero es interesante que han esperado cinco semanas para darnos una orden de salida", indicó la activista.

Desde su autoproclamación, Guaidó intenta hacer ingresar a la sede diplomática a quien designó arbitrariamente como 'representante' ante ese país, Carlos Vecchio, y a su 'embajador' ante la OEA, Gustavo Tarre Briceño.

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