La Flor de PaseoLa cremería La Flor de Paseo, fue remodelada a mediados de este año.Cuando el calor arrecia y las altas temperaturas sofocan en Guantánamo, la gente busca el refrigerio: jugos, batidos, prú, guarapo… suelen ser altamente demandados y, entre ellos, el helado ocupa un lugar predilecto.

Para la comercialización en diferentes variantes -cajas, cubetas, potes, barquillos, entre otras- de este alimento en la ciudad se han dispuesto mercados ideales, tiendas recaudadoras de divisa, puestos de venta en CUC, sin contar la presencia de cafeterías y vendedores ambulantes particulares, pero son la cremería La Flor de Paseo y la heladería Coppelia los más concurridos a la hora de degustar el surtido.

¡Salvada por los pétalos!

Más de 800 mil pesos se invirtieron en la remodelación este año de La Flor de Paseo, que incluyó impermeabilización del techo, levantamiento de pisos, arreglos en jardineras, sustitución de redes hidrosanitarias y fregaderos, mejoramiento de seis baños (uno para trabajadores y cinco públicos), enchapes de columnas y cambios de las instalaciones eléctricas y luminarias.

Como parte de la inversión se adquirieron siete neveras nuevas, (solo dos funcionaban con anterioridad), copas de vidrio, canoas para helado, platillos, cucharas y vasos, entre otros recursos que permitieron reactivar el salón principal, las tres canchas y la cafetería, con mobiliario renovado (43 mesas y 185 sillas), para atender casi mil personas diarias.

Se reparó el parque infantil como atracción para los más pequeños (ahora constantemente victimizado por el vandalismo de adolescentes), y según la tablilla informativa se ofertan siete combinaciones de helado (con frutas, dulces y bizcochos), drástica disminución para quien conoció las 13 disponibles luego de la apertura de la unidad en 2010 al influjo del Programa de Desarrollo Local.

En la cafetería y el anexo al salón, se comercializan, aunque poco, otros productos, algunos de elaboración interna (sándwiches, croquetas, y otros).

La Flor de PaseoLa Flor de Paseo físicamente muestra bastante mejoría, el reto será mantener esa imagen al satisfacer al cliente con un servicio de calidad, variado y confortable.

Precisamente Adriesther Loriet, cliente del local, alaba el cambio en el ambiente, que es más agradable aunque sigue siendo muy caro. “Por eso, la gente casi no viene y prefiere el Coppelia. Entonces pasa que este espacio tan grande, mayormente pensado para vender helado, resulta mal utilizado”.

Similar opinión comparte Katia Rosillo Matos y su familia, quienes llaman la atención sobre la urgencia de solucionar definitivamente el problema de la agilidad y eficiencia del servicio, que a veces inicia tarde o se retrasa en los pedidos, y también con la calidad del helado, que en ocasiones está demasiado blando o hay muy poca variedad de sabores y combinaciones”.

María Teresa Frómeta Barnes, directora de la Unidad Empesarial Básica (UEB) Divisas, a la que pertenece la cremería, reconoce también dificultades con la profesionalidad del personal (con cerca de 40 trabajadores y la mayoría veteranos graduados de Gastronomía).

“Por eso, decidimos al reinaugurar la cremería en julio pasado realizar un taller de superación con los trabajadores del centro, quienes se encuentran en la obligación de perfeccionar su labor”, asevera Frómeta Barnes, quien agrega que otra dificultad que afecta a La Flor de Paseo, es la ineficiencia de los abastecedores (EMBER, Lácteo, Alimentaria y Acopio) que entregan los surtidos (refresco, dulces, frutas, pan y bizcochos) tarde o no son suficientes.

Ernesto Brooks Pupo, administrador de La Flor de Paseo, explica que durante el verano hubo cierta estabilidad por parte del Lácteo, que abasteció con 120 cubetas diarias de helado de fresa, naranja piña, avellana, mantecado, almendra, fresa-bombón, vainilla, chocolate o tiramisú, “aunque no siempre traían los cinco sabores planificados y a veces llegaban con textura blanda”.

Sobre el tema de la calidad del principal producto comercializado en la entidad el administrativo sugiere que se debe a que las neveras adquiridas no son las especializadas para la adecuada conservación del helado.

“Son de una sola puerta y deberían tener dos compartimentos, de manera que se mantenga congelada una parte de los insumos, mientras la otra está en venta”, declara Brooks Pupo, quien aclara que si bien situación no siempre perjudica el servicio en la mañana, mediodía y principios de la tarde, en la medida que avanza el día hace difícil mantenerlo hasta las 10:00 pm.

Vale señalar, además, que queda pendiente la terminación de la confitería interna, a cargo de la Alimentaria, que no ha instalado los equipos del área la cual está abandonada y casi vacía. Ello obliga a demandar los servicios de la dulcería El Pueblo, con el gasto en transporte que implica.

La desventura de Coppelia

heladería CoopeliaPara el presente año se prevé que la heladería Coopelia sea objeto de mantenimiento y reparación, como resultado del cual se debe pintar y arreglar el edificio.

Tras 10 años sin contar con inversión directa, el Coppelia acumula muchísimas insuficiencias, comenzando por el mobiliario, pues de las 36 mesas que deben tener, cuentan con 27, mientras los utensilios, deteriorados por la alta explotación, en varios casos son restituidos por el personal.

“Nos sirven en canoas de barro muy viejas, o en vasijas de aluminio, plástico y pocas veces de cristal, además con cubiertos mal cuidados, hasta doblados y muchos dependientes tienen un aspecto poco agradable y nada uniformados”, refiere la cliente Keylan Lescaille Aguilar.

“Además a veces hay que soportar el maltrato de algunos trabajadores, la lentitud de la dependienta al atendernos y para colmo que el helado esté derretido”, alude la consumidora Dalgis Martínez.

Odis Rodríguez Lovaina, administrador de Coppelia, admite que son ciertos estos problemas pero también reconoce el esfuerzo del colectivo en las seis áreas de venta para mantener las ofertas.

El hecho es que para las prestaciones diarias la refrigeración es pésima, porque solo funcionan las dos grandes cámaras frías (con capacidad para 200 o 350 tanquetas) y el resto de las neveras están casi de adorno.

“Desde la última reparación del Lacteo, la llegada de los suministros ha favorecido cumplir los planes en mayo, junio, julio y agosto y recuperar las pérdidas de abril donde solo se alcanzó el 6 por ciento -asegura Rodríguez Lovaina- pero todavía no se logra contar con los cinco sabores convenidos”.

Ángel Lovaina Mayán, segundo administrador allí, declara que, “en el muestreo diario del 10 por ciento de las cubetas traídas, tratamos de garantizar la calidad, pues como se nos abastece solo una vez, hay que exigir productos que satisfagan a los más de 5 mil 500 usuarios que atendemos cada día”.

Otro problema es el de los vendedores de vasos y demás productos en las afueras que afectan la imagen e higiene de la entidad. Lo cierto es que si bien se ha combatido desde los propios trabajadores, la policía, el cuerpo de inspectores y Salud Pública la venta en ellos, la situación está lejos de desparecer totalmente.

Según Lovaina Mayán ahora estas personas se reúnen en las aceras del frente, con sacos, venden pozuelos, nylon, manís…sin dificultad, porque están en el área que no pertenece a Coppelia. Ello deja claro que alguien más debe responsabilizarse ¿la pregunta es quién?

Precisamente para dar respuesta a las carencias materiales de la heladería para el presente año se le incluyó en el plan mantenimiento y reparación de la Empresa Municipal de Gastronomía y Recreación –aunque ya casi el año llega a su fin y todavía nada.

Lamentablemente el monto destinado para reanimar el Coppelia como la fecha están por determinar, y habrá que esperar un poco más para ver solucionados los inmensurables problemas de esta heladería.

Sí está confirmado que se embellecerá el edificio con pinturas y se enchapará la fuente, pero revitalizar la institución requiere que se priorice la refrigeración y el moblaje, en especial del área de los niños actualmente con sillas y mesas del salón pues de lo contrario estaría cerrada. Mas ni la administración del local puede asegurar ello se contemple en el presupuesto.

helado en GuantánamoEn Coppelia pese a las deficiencias con el mobiliario sobre todo del área infantil, las prestaciones se mantienen.

Decisión final

No importa cuántos malestares impliquen, al guantanamero como a todo cubano, siempre que puede, le gusta deleitarse con un sabroso helado y ya sea por cuestiones económicas o quizás hasta por tradición, los lugares para hacerlo casi siempre son el Coppelia o La Flor de Paseo.

La solución primaria debe partir obligatoriamente de la inversión general, bien fiscalizada y que destierre errores o carencias. Lo otro requerirá de estabilizar el suministro de helados y otros surtidos complementarios y ser emprendedores y crear propuestas atractivas, unidas a un rápido, confortable y agradable servicio que logren satisfacer al cliente y hacer de estos sitios una opción de preferencia.

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