Inversiones que solo en 2014 en Guantánamo sobrepasaron los 700 mil pesos, abre el camino de una estrategia in­tegral del Gobierno cubano para ocuparse de las personas de la tercera edad, un asunto al cual la Revolución le da dimensión social y humana.

hogar ancianosEn el Hogar San José la inversión de más de 200 mil dólares acerca a la institución a las condiciones de vida y asistenciales óptimas en las que se empeña fondo el país para atender a ancianos como Jesús Faure Barrientos, jubilado del MINAZ. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Descargando todos los achaques de sus piernas en un bastón, el viejo Jesús Faure Barrientos desanda cada palmo del Hogar, su nueva casa desde hace poco más de dos meses. Llegó allí arrastrado por el cariño de una joven trabajadora social.

“Estoy medio sordo así que si me quieren entrevistar déjenme buscar mi aparatito”, dice y sale apresurado. Vamos tras él sin abstraernos del confort de cada espacio creado para la atención o distracción de los abuelos, de la limpieza y orden en el Hogar San José, (Loma de la Piña), al pie de una colina en la carretera que conduce a Caimanera. Nos lleva hasta la reluciente habitación que comparte con otros que, como él, viven sus días allí.

Hala la gaveta de un closet igualmente nuevo, saca su prótesis auditiva, y con un arranque de adorable locura, verifica el funcionamiento de su aparatito a las voces de un, dos, tres, probando, probando… Entonces se declara listo para hablar, mientras sonríe, como un niño…

“Es muy molesta la soledad, y más cuando te pasas casi toda la vida trabajando en la industria azucarera, donde la gente se lleva como familia. Me fui quedando solo en la casa y cuando me enfermé me estaba acabando con ese vacío y el vicio empedernido de fumar tabacos, y de caminar y caminar…

“Un día una trabajadora social fue a ver al sobrino mío, quien me daba vueltas en la casa y entre los dos me ayudaron a venir para acá. Les juro que si ellos me hubiesen traído antes yo estuviera más nuevo todavía, porque cada día que paso aquí me revive un año de los que estuve solo. Pero sucede que cuando aquello todavía tenía menos de 60 años.

“Aquí usted no va a ver a un viejo tirado, ni loco que esté lo dejan solo. Y déjeme decirle, yo tenía mis temores, porque la gente a veces habla bobería en la calle y me habían dicho que esto aquí estaba en candela. Camine y deje que otros le cuenten…”, sonríe y se aleja hasta una estancia con comodísimo mobiliario donde lo esperan, para que entre a su turno en el dominó.

Su historia es, con nombres y lugares parecidos o diferentes, la misma de muchos que están en ese agradable remanso que es hoy el hogar San José, donde solo para hacerles más cómoda la existencia, se invirtieron el pasado año 209 mil dólares, sin contar los presupuestos de alimentación y avituallamiento de uno de los mayores Hogares de Ancianos de la provincia.

hogar ancianos2Las mejores en los hogares incluyen la elevación de los stándares asistenciales. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Enfrentando el desafío

Mejorar el cuidado que se brinda en las Casas de Abuelos y los Hogares de Ancianos en todo el país, es el paso inicial de una estrategia in­tegral del Gobierno cubano para ocuparse de uno de los desafíos demográficos más difíciles de la actualidad, que es el hecho comprobado de que la Isla está entre los países más envejecidos de Latinoamérica.

Y Guantánamo, aunque después de la Isla de la Juventud es el territorio más joven, no escapa al problema (el 15,9 por ciento de los guantanameros tiene 60 años o más), ni de los esfuerzos para proporcionar seguridad y amor en Casas y Hogares, un asunto al cual la Revolución le ha dado una dimensión social y humana que aunque no sustituye el afecto de la familia, muchas veces lo trasciende.

De acuerdo con la Dirección provincial de Salud, Guantánamo es el territorio cubano que más avanza en la materialización de los programas de reparación y mantenimiento constructivo, iniciados el pasado año con un presupuesto adicional de 66 millones de pesos.

Un equipo de este semanario que anduvo por casas y hogares de anciano de la capital provincial, constató esa realidad que deja huellas materiales y espirituales no solo en San José. Está fresco todavía el rastro de los constructores en el mejoramiento estructural de las instalaciones que permiten dejar atrás el hacinamiento, aumentar capacidad y hasta disminuir las listas de espera para acceder a esas instituciones de salud.

Los trabajos favorecieron igualmente desde los puntos de vista estructural, constructivo y por la ampliación espacial a los seis hogares de anciano y 11 casas de abuelo de la provincia, y las acciones incluyeron la eliminación de barreras arquitectónicas, afirma la doctora Yadira Gamboa Asencio, jefa del departamento de Asistencia Social, Adulto Mayor y Salud Mental, en el Sectorial de Salud Pública.

 

Incluyeron también la solución de viejos problemas de carpintería, de las re­des eléctricas e hi­dro­sanitarias; impermeabilizaci­ón, cambio de pisos, así como la entrega de equipos para cocinar y conservar los alimentos, lavadoras industriales y domésticas, medios para calentar o enfriar el agua, televisores modernos con entrada de memoria, ventiladores… todos en cantidades suficientes.

 

Todos los muebles son nuevos, tanto clínicos como para la vida diaria; cómodos sillones de madera y de mimbre; asientos reclinables y sillas adecuadas para los juegos de mesa; y locales acondicionados para servicios permanentes de barbería y peluquería o mediante contratación.

La directiva de Salud precisó que en 2014 se ejecutó el 70 por ciento de los 729 mil pesos asignados para optimizar la estancia y servicios, y en el presente año se continúa el programa que ya tiene concluidos trabajos fundamentalmente en los Hogares Caridad Jaca en el Sur de la ciudad de Guantánamo, Emilio Neyra, de Carrera Larga y El Paraíso, de Maisí, cuyas inversiones deben terminar en los próximos meses.

Hay que lograr condiciones de vida y calidad en la atención en estas instituciones, comenta la doctora Gamboa Ascencio, y enfatiza que en la medida que se logre optimizar el bienestar, se contribuirá a disminuir el subsidio estatal, por incremento del pago por el servicio, que ahora es de 40 pesos mensuales por cada abuelo en los Hogares y 25 en Casas.

 

Medidas que inquietan, pero…

 

A finales del pasado año, entre las siete resoluciones emitidas por los ministerios de Salud Pública, Finanzas y Precios, Trabajo y Seguridad Social, así como el Banco Popular de Ahorro, para implementar las medidas del Consejo de Ministro en aras de perfeccionar el servicio y cuidado a la ancianidad que se brinda en las instalaciones especializadas, se aprobó incrementar hasta 180 pesos el precio de las Casas de Abuelo y a 400 los Hogares.

 

Era de esperar que en una provincia como la nuestra, donde la mayoría de los ancianos en esas instituciones ganan, trátese de pensionado o jubilado, entre 242 y 300 pesos, el anuncio causara inquietud, comenta Lucía Avilés Bestar, quien atiende el programa de Trabajo Social en Salud Pública.

 

Esta medida, aclara, no se ha comenzado a aplicar en ninguna provincia del país, ni creo que su aplicación sea inmediata, en tanto para ello es preciso garantizar condiciones materiales y stándares asistenciales que certifiquen a estas instalaciones. Para que pueda cobrarse la nueva tarifa los directores provinciales de Salud son los que avalan que se cumplan los requisitos establecidos por las propias legislaciones, y eso no está en un estado óptimo aún en todos los centros.

 

Informó que en Guantánamo, tras un estudio caso a caso en la totalidad de los centros de atención al adulto mayor, se propusieron para iniciar el cobro de las mencionadas tarifas a los hogares de anciano San José, de la Loma de la Piña y en los otros dos ubicados en el centro de la ciudad cabecera.

 

Explicó que en esos centros una ínfima cantidad de abuelos pueden pagar la nueva tarifa con su chequera, pero la propia legislación dispone que en esos casos el pago se hará por el jubilado o pensionado, los familiares y la Asistencia Social.

 

Pero ese momento no ha llegado, está en proceso un estudio socioeconómico de la situación de cada anciano y su familia, desarrollado de conjunto entre Salud y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, esclarece la especialista. Y cuando llegue, afirmó, ningún anciano quedará desamparado, eso lo deja bien claro también la Resolución 46 del Mi­nis­terio de Trabajo y Seguridad Social”.

 

De lo que se trata, apunta Marta Marsillí, vicedirectora de Asistencia Social en Trabajo, es actuar con justicia, tanto para el anciano y la familia que no pueda pagar porque carecen de recursos, como para el que si puede hacerlo.

Las personas que ahora suman achaques, y que en su momento fueron activas y piezas claves en sus entornos laboral y familiar, necesitan sentirse seguras y amadas en su avanzada edad, y por eso, lo ha dicho reiteradas veces el Presidente Raúl Castro atenderlos en Cuba es una prioridad.

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