embalses-Guantánamo

Aunque la presa Faustino Pérez, exhibe casi el 97 por ciento de llenado, la situación del agua embalsada en Guantánamo se torna crítica, cuando culmina la quincena inicial del segundo mes del denominado período seco.

Las fuentes naturales de abasto, ríos, arroyos y manantiales, se resienten por la intensa sequía que ya dura año y medio, lo que provocó que la distribución de agua en algunos puntos de la ciudad de Guantánamo, se mantenga en días alternos, y en otros a lo sumo cada tres o cuatro.

En opinión de Juan Carlos González Dalmau, subdelegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, salvo la Faustino, las obras hidráulicas del territorio manifiestan una tendencia progresiva al descenso.

Tal son los casos, ejemplificó, de La Yaya, la mayor de la provincia, a menos de un tercio de la capacidad para la que fue diseñada; de Jaibo, con menos de la mitad de su vaso ocupado y Pozo Azul, en el Valle de Caujerí, que está al 29 por ciento.

En opinión del funcionario, en el ahorro están las mayores posibilidades inmediatas de alargar las actuales existencias que alcanzan los 157 millones de metros cúbicos, de los 347 millones que es capaz de almacenar el territorio, para sortear la etapa seca sin grandes complicaciones.

Explicó que como parte de la política de alargar hasta finales de este crucial período el agua disponible, se mantiene una estricta vigilancia sobre los grandes consumidores estatales, objetos de penalizaciones cuando exceden las asignaciones establecidas en el plan de distribución de agua.

 

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