abasto agua surAnte la escasez de agua, los sureños han buscado sus alternativas: cisternas, tanques, turbinas y mangueras a ras del suelo. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Hasta hace una década, el sur de la ciudad de Guantánamo era todo sequía, excepto algunos barrios, “enganchados” a los sistemas de abasto al hospital infantil, alguna industria o un rebombeo de las aguas de la presa Faustino Pérez. El problema, entonces, era la ausencia de un acueducto en toda regla para las 65 mil personas que lo pueblan.

Entre el antes y el ahora pasó una inversión de millones de dólares que mejoró el sistema, desde el bombeo Guanta hasta la distribución, y que tiene pendiente la rehabilitación de las redes en el llamado cuadrante tres -de Ahogados a Martí y de Pintó a 3 Sur, prevista para diciembre, y la terminación de la Planta Potabilizadora y un tanque aledaño.

Esperanza Cueria prefiere no acordarse de esos años en los que, como paliativo, construyó una cisterna que todavía le sirve para protegerse de la escasez a su vivienda, sita en 2 Sur entre 9 y 10 Oeste, y una en los altos, aunque “la situación” está mucho mejor.

“Con sus vaivenes”, me aclara, y tendré que lidiar con la aclaración en otras entrevistas: desde junio y hasta hace unos pocos días, el sur sufrió una de las mayores crisis de abasto de los últimos años, debido a la conjunción de una rotura en la conductora principal y averías en el sistema de bombeo y cloración.

Pero, incluso sin crisis, es la irregularidad el principal rasgo del abasto de agua en ese barrio.

A menos de 100 metros de Esperanza, en un interior ubicado en la propia calle, bautizado por los vecinos como La Loma, el agua no se asoma hace mucho. Una manguera de plástico taponada con un taco de madera a ras de piso, aledaña a un punto de venta en CUC, abastece cubo a cubo a seis casas.

abasto agua sur2Aseguran autoridades de Acueductos que la instalación del tanque de Lácteos, prevista para este propio mes, solucionará en gran medida los problemas de distribución, sobre todo, en las zonas altas. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Buscando respuestas

En la oficina municipal de Acueductos y Alcantarillados de Guantánamo, nos recibe el director Raúl Sayú Pons y Agustín Iríbar Díaz, jefe de distribución. La pregunta es la del millón. ¿Qué pasa con el agua en el sur?

Lo primero, es que no pueden verse los resultados de una inversión inconclusa. Es el problema de fondo, al que se suma la citada crisis que ahora cede, al punto de que ya fue posible disminuir los ciclos de entrega a tres días, aunque Guanta bombea 400 litros por segundo, de los 480 requeridos por el sector residencial.

La distribución del agua es un tema complejo. Iríbar explica el movimiento de las llaves y pareciera que me habla de una manada de ovejas que, toreadas aquí y acullá son conducidas finalmente tras la talanquera. Hay que abrir lo justo, y cerrar lo justo en 79 válvulas cada día para que el líquido llegue a su destino.

Sobre los llaveros del sur, como se les llama a los operadores de las llaves de agua, Iríbar asegura que las quejas mayormente parten del desconocimiento de las personas sobre el manejo del sistema.

“La gente cree que va a recibir más agua cuando la llave se abre completa, pero en realidad eso depende de lo que se quiera lograr. En general, a las válvulas de distribución en las redes internas se les dan tres, cuatro, seis y hasta 10 vueltas, mientras que una conductora lleva hasta 45”, tercia Sayú Pons.

No obstante, dice y lo confirma luego Vladimir Pérez Terán Álvarez, jefe de la zona sur, varios “llaveros” fueron sustituidos en los últimos tiempos, y falta por completar la plaza del comprobador, cuya misión es verificar el trabajo de los primeros.

También, precisa a su vez Iríbar, afectan tupiciones sobre todo en Isleta, y varios puntos altos en los que el agua se ausenta con frecuencia: San Lino de 12 a 14 Sur, Beneficencia de 12 a 14 Sur, 13 Sur desde Santa Rita hasta San Lino, Beneficencia entre 11 y 12 Sur, y de 16 Sur a 17 desde 3 a 8 Oeste.

Del cuadrante 3, que acomete la Unidad Empresarial de Base de Redes Hidráulicas, solo dice que se trabaja en estos momentos en la zona de Ahogados, entre 1 y 5 Sur, aunque a nuestra llegada, la brigada se había retirado de la obra.

La solución, concuerdan, tiene tres variables: completar las redes, montar la tercera bomba en Guanta y el funcionamiento del tanque de Lácteos, aledaño a la Planta Potabilizadora y previsto para este mes, que garantizará además de confiabilidad al sistema, 60 metros de carga para abastecer a las zonas altas.

abasto agua sur3Santa Rita entre 11 y 12 Sur es una de las cuadras más críticas que tiene el barrio en estos momentos, asegura Pérez Terán. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

La gente habla…

Decir agua en el sur, es conjurar algo extraño. La gente oye agua y acude. No somos de la empresa de Acueductos y Alcantarillados, la encargada por el Estado del abasto a la población, pero igual responden al llamado, por si las moscas…

En la esquina de 6 Oeste entre 3 y 4 Sur, se congregan varios vecinos luego de que preguntara a una señora sobre la distribución del agua por allí. Las opiniones hablan de un abasto irregular, casi siempre en la noche: un agua que llega a deshoras, sin anunciarse muchas veces, y sin fuerza, o por espacio insuficiente.

Idania de la Rosa se incorpora luego. La llamó alguien que fue avisado por otro más. Es laboratorista en el Policlínico Omar Ranedo y, asegura, en los últimos cinco meses es una de las que ha dado pelea por los problemas del agua en su barrio.

“Hemos pasado hasta 11 días secos. Cuando llega agua, uno tiene que pasarse la noche cargando cubos, lavando, y a veces ni tiempo para llenar hay. De todo me he quejado, y sigo sin respuestas, me he sentido maltratada y malinformada”, asegura.

Allí, el principal problema no son las bombas de Guanta ni el bajo nivel de la presa La Yaya, a un 20 por ciento de su capacidad de llenado. El problema es que una cuadra más al este, las personas manipulan una llave por su cuenta y el agua se va calle abajo, a beneficiar a los malhechores.

Dos mujeres se pelearon por esa causa hace poco y la coordinadora de la zona 214 de los CDR, Ofelia Rubio Almenares, asegura que fue amenazada en una ocasión y en otra calumniada por un funcionario de Acueductos y Alcantarillados municipal que dijo a un vecino que fue a quejarse -también presente- que ella era quien abría la llave.

“El problema, recalca Idania, es que los llaveros ponen el agua y se desentienden, como si nosotros los pobladores tuviéramos la responsabilidad de hacer guardia para que no nos la quiten, y eso no puede ser así”.

Cambia el panorama cuadras más arriba, como si fuera otro universo. Reinier del Pozo lleva su negocio sin sobresaltos en Carlos Manuel entre 10 y 11 Sur. “Siempre hemos tenido agua, incluso con las tuberías viejas”.

El problema resurge a escasa distancia. Milagros Fonseca, en Carlos Manuel entre 12 y 13 Sur, está convencida de que algo raro pasa cuando en una cuadra hay agua y en otra cercana no llega. “La gente de por aquí, en planta baja, a veces tiene que poner la turbina para halar un chorrito”.

Las llaves de derrame, en su casa, están en desuso. Una manguera instalada al nivel de la acera es la que resuelve la escasez: si en otros lares la gente rebusca en el suelo metales y combustible, en el sur la gente ansía profundidad para conseguir agua: la llave que está más honda, es la que gana.

abasto agua sur4La irregularidad es el denominador común del abasto de agua en el barrio más populoso de la ciudad de Guantánamo. Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

Lo que para Milagros es queja, en Santa Rita entre 11 y 12 Sur es grito. Aquí la gente también se aglomera alrededor de quien pregunta. La voz es colectiva, hija de la misma historia, de los mismos tres meses sin agua en las tuberías.

Dicen los vecinos que en ese tiempo no ha ido un solo carro cisterna del Gobierno. “Hay gente que pagó pipas y tuvo agua, pero no todo el mundo tiene...”, dice una muchacha que carga a un niño. Están rodeados de cuadras a las que no se les va el agua, dice otro. Y una señora mayor que asegura tener un familiar postrado en casa, cuenta cómo empatando mangueras logra trasegar agua desde dos cuadras más al oeste. Se han quejado, también, y se han hecho reuniones, la delegada acude, los llaveros van…, solo falta el agua.

Las historias, en lo adelante, se repiten. Van desde quienes no tienen problemas -los vecinos de 3 Oeste entre 15 y 16 Sur-, hasta los que hablan de un abasto irregular -los residentes en 1 Oeste entre Ahogados y Cuartel e Isleta-, y los que no les llega en absoluto, como Benigno Dupuig, residente en 1 Sur entre Ahogados y 1 Oeste, quien asegura que desde el 20 de octubre del año pasado el agua no le llega.

Entre todos, se repite también el problema de las casas en segundo y tercer niveles, a las que por lo general no les sube la potable. Lo que nos dicen, cuando nos quejamos, es que Acueductos solo garantiza las plantas bajas.

Pregunto a los directivos de Acueductos por lo que parece un absurdo. Si se permiten las segundas y terceras plantas, si incluso el crecimiento del fondo habitacional se prevé en parte vertical, y se entregan terrenos en consecuencia, no es posible que no tengan garantía de servicio de agua.

Sayú Pons reconoce que es cierto, y que en cada expediente de una casa en segundo nivel la empresa pone como observación el asunto. “Estamos obligados a garantizar el agua hasta la línea de propiedad de la vivienda”. Y así, de hecho, consta en el contrato del sector residencial.

Otra regla es la falta de información, veraz y oportuna, que a su vez pare descontentos y bolas, al punto de que en cada sitio con crisis, la primera reacción es resistirse al pago de la factura.

Pérez Terán reconoce lo último y asegura que, de hecho, en parte de julio y agosto, se eximió a varias personas de pagar el servicio sobre todo en las zonas donde el agua no llegó, y se pusieron a trabajar a los inspectores en otros casos.

A pesar de ello, para esta fecha, las cuentas por cobrar a los clientes residenciales por las facturas de esos dos meses rondan los 20 mil pesos, de los 95 mil pesos que debían recaudar en ese tiempo.

Los directivos de Acueductos, de manera general, insistieron en el imperativo de eliminar las manifestaciones de indisciplina social asociadas, fundamentalmente, a la manipulación indebida de llaves, sin desconocer sus problemas de infraestructura que aspiran a solucionar antes de finalizar el año, sobre todo, el tanque y la instalación de las redes internas y entonces contar una historia diferente.

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