baracoa beneficios viviendasEscuela primaria Cacique Hatuey, techada y remodelada. fotos del autor

Las afectaciones ocasionadas por el huracán Matthew a las viviendas en este y otros municipios de la provincia fueron de tal magnitud que su recuperación aconsejó sumar al esfuerzo de la familia y de brigadas comunitarias, el de empresas cons­tructoras especializadas.

 

A tan importante tarea están dedicados colectivos del Ministerio de la Construcción (Micons), de la Empresa Provincial de la Construcción (Epcons) y de Mantenimiento Vial y Construcción del Ministerio del Trans­porte, los cuales asumen acciones como el levantamiento, rehabilitación y techado de las moradas.

 

En el montañoso Consejo Popular de Qui­viján, por ejemplo, son numerosas las familias beneficiadas hasta el momento por la intervención estatal, representada, en este caso, por la última de las empresas mencionadas.

 

«Mi familia agradece mucho a los trabajadores de Mantenimiento Vial y Construcción del Ministerio del Transporte, pues fueron ellos quienes en un día restablecieron el techo de mi casa, destruido en su totalidad por el huracán», dice Doralis Pérez Pérez, vecina de Bernardo del Toa.

 

«Una isquemia cerebral impide a mi esposo realizar ese y otros quehaceres. De ahí que sea mayor nuestra gratitud por el apoyo brindado», agrega la campesina.

 

—¿Cuánto le costó el trabajo?, la inquirimos.

 

—Ni siquiera un centavo—, responde con prontitud.

 

CONFIANZA EN UNA SOLUCIÓN

 

«Ahora vivo en una casita de las que llaman facilidad temporal, levantada por esa empresa. Es un primer paso para quien sufrió el derrumbe total de su casa», relata Ángela Chávez Labañino, residente en La Perrera.

 

«Vivo sola y estoy confiada en que más temprano que tarde llegará la solución definitiva, es decir, una casa mejor, ajustada a las condiciones de montaña».

 

De La Perrera es también Deivis Pérez La­bañino, bodeguero cuya vivienda igualmente fue techada por la citada empresa.

baracoa beneficio viviendas2Gracias al apoyo estatal techar mi casa (la del plano más lejano) no me costó un centavo, afirma Doralis. Foto del autor

 

«Después del paso de Matthew recuperé algunos pedazos de tejas que una vez instalados me permitieron protegerme de las lluvias y el sol. Pasados unos días adquirí las tejas nuevas de zinc y grande fue mi alegría cuando el delegado de la circunscripción, Leonel Lam­bert Hernández, y el presidente del Consejo de Defensa de Zona en Quiviján, Jorge Luis Gui­larte Beria, me informaron que mi casa sería techada por una empresa estatal», relata Pérez Labañino con satisfacción.

 

—¿Sabes cuál fue esa empresa?

 

—Cómo no, la de Construcción del Mi­nisterio del Transporte. Son gente muy trabajadora, por aquí se les ve todos los días y por donde quiera.

 

Esa entidad concluyó hace unas jornadas la colocación de cubiertas de zinc en otras cinco moradas del barrio La Playa, en la ciudad de Baracoa, y laboraba en la creación de una facilidad temporal en Paso del Toa.

 

ESFUERZO MULTIPLICADO

 

El esfuerzo de esos constructores ha estado presente además en la rehabilitación de instalaciones educacionales, como las escuelas primarias Cacique Hatuey, ubicada en La Planta, en el propio Consejo Popular de Quiviján, y la Pe­rucho Figueredo, correspondiente a la enseñanza especial y radicada en Cabacú; así como en la sede de la dirección municipal de Edu­cación.

 

Miguel Góngora Blanco, director de la em­presa, afirma que su «tropa» ejecutó además el techado de la bodega de Alto del Pino y que previo a las tareas relacionadas en viviendas e instituciones estatales, laboraron con intensidad en la liberación de obstáculos y limpieza de las vías de interés nacional.

 

La zona del Bate Bate, el viaducto La Farola, Puriales de Caujerí, las carreteras Cajobabo-La Máquina-Punta de Maisí y La Máquina-Bara­coa, constituyeron escenarios de labor, además de los puentes y alcantarillas ubicados en esas vías, puntualiza.

 

Dura —recuerda— fue la limpieza del viaducto La Farola, por los numerosos derrumbes y la gran cantidad de árboles derribados sobre la carretera, lo que exigió la participación de fuerzas de otras empresas de la provincia.

 

Ingeniero de profesión, Góngora Blanco comenta que también fue muy exigente la liberación de obstáculos del puente sobre el río Duaba, de donde extrajeron 14 palmas, entre otros árboles enormes.

 

Cuarenta trabajadores, integrados en dos brigadas, conforman la fuerza de apoyo de la mencionada entidad ahora presente en Ba­racoa.

 

«Vinimos aquí a trabajar duro, a apoyar a los hermanos baracoenses, conociendo incluso que las condiciones de vida no serían las mejores», expresa Rodiusver Matos Reyes, quien arribó a la Ciudad Primada de Cuba, procedente del municipio de Guantánamo.

 

«Soy técnico de viales, pero ahora la tarea es otra. Aquí ahora soy carpintero, albañil o lo que haga falta ser. A fin de cuentas a esas labores también les sé», expresa con regocijo.

 

Lo más importante —sentencia— es el amor con que enfrentamos cada faena y en nuestro colectivo ese amor siempre está por lo alto. Quien de verdad interiorice la magnitud del daño provocado por el huracán en este municipio o a Maisí y otros sitios, no puede menos que solidarizarse con los damnificados y esa solidaridad, en nuestro caso, la expresamos en la rehabilitación de las viviendas y de otras obras.

 

Como Rodiusver piensan y actúan también Oleidis Vargas Ramírez, Reynier Guilarte Co­bas y otros jóvenes guantanameros, integrantes del colectivo, que alzan la bandera de la solidaridad en Baracoa, ese municipio que poco a poco, pero sin pausa, se levanta del golpe más demoledor en su historia.

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