El viento soplaba sin descanso y la ráfaga de luz del viejo faro, con intersección de pocos segundos, rompía las tinieblas de la oscura y fría madrugada.

Desde el cercano poblado de Punta de Maisí algún perro descubrió el olor del piquete de intrusos y ladró buscando la complicidad de otros que se unieron con bríos en una desafinada melodía.

Llegamos al pie del faro y la emoción nos hizo congelar la sonrisa como si posáramos para las cámaras de la televisión, mientras tratábamos con la vista de descubrir todos los detalles de la edificación y sus alrededores. Por delante de la torre El Paso de los Vientos agitaba el oleaje que se rompía con furia contra la playa.

De improvisto, en lo alto, apareció la diminuta figura del farero, que poco a poco apagó la viva luz que trata de señalar a los barcos que por allí inicia Cuba.

Con los últimos fulgores lumínicos del fanal, sobre el lejano horizonte, coqueteaba el resplandor de un nuevo día. La oscuridad comenzó a ceder con premura y sobre la línea donde el mar se une al cielo, el agua fue tomando una tonalidad sangrienta y dejó entrever algunos buques mercantes que iban o venían de las aguas del mar Caribe.

Los miembros del grupo de prensa apenas nos movíamos como dominados por una visión divina, y no era para más, según un atardecer en el cabo de San Antonio debe ser único e insuperable, los amaneceres en Punta de Maisí no tiene comparación, algo solo confirmado con el encuentro directo.

De pronto reaccioné y me dio por buscar mi cámara para tratar de eternizar la visión.Una solo imagen logré sacar pero me bastó para dejar memoria gráfica del más emocionante viaje al “hocico del caimán” que he realizado. Aquí les va dicha foto como invitación para lanzarse a la aventura hacía tan lejano lugar, en la esquina este de mi Guantánamo.

1 amanecer en Punta de Maisí

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Guantánamo en el Lente

Fotogalería: Danza guantanamera hasta la Médula

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Ni las frías temperaturas contienen a este grupo de jóvenes bailarines guantanameros. Los muchachos de Médula atraparon con su magia y fuerza escénica a entendidos, asiduos transeúntes y hasta los que por curiosidad transitaron durante la jornada matutina por el boulevard de la urbe del Guaso.

 

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