ury rodríguez foto cecilia vega elíasMochilas cargadas de magia, títeres y la voluntad de hacer teatro en terrenos irregulares viajan cada año sobre los hombros de un grupo de artistas. Para ellos, la travesía de nuestra Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa por intrincados parajes de la geografía guantanamera se ha vuelto parte de sus vidas.
Ni las montañas, ni el frío, ni la nostalgia por las comodidades de casa han sido obstáculos para llevar el arte más allá -hoy llega hasta las zonas más apartadas de Manuel Tames, Yateras, San Antonio del Sur, Imías, Maisí y Baracoa-, de los límites acostumbrados, porque la Cruzada "es el aliento que insufla la vida".
Así lo afirma Ury Rodríguez Urgellés, uno de los integrantes del proyecto que regresa en su XXV edición a diferentes comunidades rurales. Antes de la partida de esos atrevidos soñadores, un equipo de Venceremos compartió con el artista del proyecto La Barca, quien confesó que, pese a no ser un fundador, aún así se lo piensa.
"No era del grupo, pero estaba al tanto de lo que ocurría, conocía obras, itinerarios, en fin, todo lo relacionado con la tropa. En el primer día de partida de la Cruzada estuve todo el tiempo con ellos, pero solo fui hasta las afueras de la ciudad, aunque con ganas de seguir en ese mismo instante. Por eso digo que me lo pienso, porque inicié con el grupo los primeros pasos que marcaron el comienzo de esta hermosa historia.
"La Cruzada es el gesto noble de llevar arte a lugares recónditos donde existe un vacío cultural. Es el esfuerzo de los integrantes de sobreponerse en cada edición a inimaginables desafíos solo con la intención de regalarle algo diferente a esas comunidades montañosas ausentes de entretenimientos".
¿Cómo surgió la idea?
Hay varias versiones, aunque algunos de los más viejos dicen que surgió luego de un ensayo por idea del actor Carlos Alberto González Duporté, cuando propuso irradiar las obras de teatro por áreas rurales y a pie. No importa cómo haya surgido, lo cierto es, que sea quien sea el autor de esta genial obra llevaba consigo un espíritu aventurero. Entonces, el 28 de enero de 1991 inició el primer recorrido que ya está por cumplir sus 25 ediciones.
¿Por qué Cruzada?
El nombre viene de las Santas Cruzadas, las cuales se dedicaban a devastar, pero la nuestra es lo contrario, su única ambición es y será expandir el arte, construir nuevas experiencias con el público e interconectarnos con la mayor cantidad de territorios.
Sin salir de los límites de Guantánamo-Baracoa, la Cruzada logra en esta edición la participación de 10 agrupaciones teatrales de ocho países, además de Guiñol, Ríos, La Barca y Campanario, de la provincia, y de otras del país. ¿Cómo trasciende las fronteras?
Actualmente la Cruzada no solo la conforman artistas de la localidad, se han integrado teatristas de otras provincias y países de Europa, América Latina y Estados Unidos.
Han estado presentes obras de García Lorca, Cervantes, nuestra Dora Alonso, con su personaje Pelusín del Monte, porque siempre hay una representación de tales autores en las funciones. En estos momentos somos un referente del teatro comunitario en Latinoamérica, uno de los sucesos más antiguos, por lo que muchos vienen a tomar estas experiencias para llevarlas a sus regiones.
Cuando te insertas a la Cruzada en 1992 visitaron alrededor de 49 comunidades; actualmente tienen un record de 225, con un aproximado de 349 funciones y más de 100 mil espectadores, ¿Algún recuerdo que guardes con celo?
Todavía me acuerdo como si fuera hoy un saludo mañanero que nos llenó de orgullo. Amanecimos cerca del mar en Macambo, y en lo que nos disponíamos a levantar el campamento, se acercó un pescador descalzo, red al hombro y con un gesto de mano preguntó: "¿Cómo amaneció la guerrilla de Martí?". Para nosotros fue extraordinario que compararan a los integrantes de la Cruzada con los grandes de la historia de Cuba.
Desde el punto de vista técnico-artístico, ¿cómo se superan los teatristas de la Cruzada y qué resultados han alcanzado?
El propio intercambio con los maestros, tanto nacionales como extranjeros que han asistido a las diferentes ediciones, ha posibilitado el crecimiento profesional de los artistas a través de talleres y conferencias, convirtiendo el evento en la exposición de múltiples muestras devenidas del ejercicio investigativo.
En ese sentido, hemos obtenido algunos lauros como el Premio Nacional de Cultura Comunitaria, la Distinción Iberoamericana Elena Gil, la Réplica del Machete de Máximo Gómez y otros. Aún tenemos mucho que hacer, pero no nos preocupan los premios, pues nuestro mayor reconocimiento será la satisfacción del público.
¿Qué obstáculos han tenido que sortear?
Sí, las necesidades de transporte al principio, por ejemplo, y de otros aseguramientos materiales que edición tras edición nos acompañaron a lo largo del recorrido. A principios de los años 90 la situación era crítica, aunque hasta el presente se ha mejorado en cierto modo. Queremos encontrar una logística más acorde para el óptimo desarrollo del grupo. Pero, en fin, nada nos detiene y aprendimos a convivir con las dificultades.
¿Qué marcó el carácter del grupo?
El carácter de la Cruzada lo definen las mismas necesidades. ¡Increíble, pero cierto! Carecer de tantos recursos hizo que la tropa se hermanara, que estuviéramos pendientes el uno del otro. Si no estabas bien de salud, el de al lado velaba por ti; te lastimabas en una puesta en escena, el artista más cercano te socorría.
Creo -hablando ahora también por mis colegas- que todos tenemos muchas motivaciones; los más viejos, la inspiración de sacrificio de los primeros años, esas penurias que pasamos, este agotamiento físico de todos los días dormir en el piso solo con una sábana y a la jornada siguiente hacer todo lo habitual. Amamos eso desde el recuerdo y la nostalgia de aquellos tiempos. Por su parte, los jóvenes inyectan al grupo con nueva energía, conmovidos a mantener la salud del proyecto, pues muchos crecieron con él. Pienso que lo más válido es que nos unamos los que estamos y los que llegan ahora para hacer la Cruzada.
¿De qué forma han logrado mantener viva la Cruzada durante este primer cuarto de siglo?
Porque la gente que vive allá en las montañas nos lo exigen. No es que sea como un reclamo obligatorio, es que con su propia respuesta en el recibimiento en cada edición, uno se dice: ¡Tengo que volver el año próximo, porque se me quedaron cosas por aprender! Nos mantiene vivos el público, que es nuestra razón de ser.
¿Una frase o palabra que defina el proyecto?
Es el aliento que insufla la vida.

Comentarios   

+1 #1 omar vilches pereira 01-02-2015 15:29
la cruzada, aparte de ser un hecho culturalmente muy grande tambien lo es extraordinariamente noble.
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