noel nicotFoto: Leonel Escalona Furones

Entre la trovamanía local se conoce poco y, en la nacional, seguramente menos, que Félix Noel Nicot Casamayor (Guantánamo, 18 de mayo de 1947) es el primer guantanamero que obtuvo, en 1974, la condición de miembro del Movimiento de la Nueva Trova.

Con la precoz afirmación formal de ingreso, por un llamado desde Santiago de Cuba, entonces capital de la provincia de Oriente, donde Augusto Blanca encabezaba el Movimiento en el territorio, el cantautor guantanamero se adelantó no solo a adquirir luego la condición de cantante profesional, aunque lo fuera para espectáculos de cabaret.

En realidad, también la evaluación de Nicot como trovador de la nueva generación precedió a la organización y su integración, más adelante, en Guantánamo, ya constituida como provincia, del Movimiento de nueva canción y de la Jornada de la Canción Política 4 de Agosto, con el liderazgo de Lorenzo Cisneros Hernández (Topete).

Nicot destaca cómo ese encuentro de canción y poesía nace del deseo de los trovadores de la ciudad de rendir homenaje con su obra a los revolucionarios caídos el 4 de agosto de 1957, en la explosión accidental de una fábrica de bombas del Movimiento 26 de Julio.

Refiere Nicot que, en particular, la formalización local del Movimiento…, en 1978, en una actividad realizada en el entonces Teatro del Pueblo, hoy Teatro Guiñol, en esta ciudad, donde Topete asume como presidente fundador del colectivo local, lo vincula más estrechamente como miembro a quienes se interesaban en la nueva canción en Guantánamo.

“Como autor de Cimarrón y otros temas de contenido político, histórico y social, e intérprete de otros afines de la nueva canción cubana y latinoamericana, me uní a Topete, primero en peñas y luego, convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), a la parte artística del acto político de conmemoración por el Día de los Mártires Guantanameros, ante el monumento en la calle Aguilera entre Santa Rita y San Gregorio, en esta ciudad”.

Precisa que, aunque ya para entonces actuaba profesionalmente como cantante de cabaret, se unía espontáneamente a las actuaciones y descargas trovadorescas, en particular, con Topete y Raúl Piñeiro Ortigosa, que adquirieron mayor connotación con la celebración de las anuales Jornadas, a propósito de la efeméride, y de los Activos nacionales del Movimiento de la Nueva Trova que se reunían en Guantánamo.

Rememora que, en aquellas Jornadas iniciales interpretaba, tanto a solas acompañándose a la guitarra, como junto a sus compañeros, además de sus propias composiciones, trovas que, por su contenido y significación, se habían hecho obligadas en el repertorio, como piezas de Silvio y Pablo, insignias de la Nueva Trova, y del nuevo cancionero latinoamericano, como es Cuando tenga la tierra (Cantaré, cantaré…), entre otras.

Finalmente, este artista, que ha recibido el reconocimiento de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)por su participación en la Jornada desde sus inicios, valora la significación de la misma para su propio desarrollo artístico:

“La Jornada y el Movimiento trovadoresco, y el papel coordinador y de convocatoria que tenía la UJC, contribuyeron a mi superación como creador. Gracias a esa dinámica persistí y perfeccioné mi labor de autoría e interpretación musical, y me mantuve como cantante solista profesional, hasta mi jubilación en el sector artístico.

“En ese sentido, no he dejado de ser un trovador, que cultivo igualmente la canción tradicional como la más nueva, pues me he sostenido en intercambio hasta hoy, en la Casa de la Trova Benito Odio, con los trovadores guantanameros de las nuevas generaciones, que tienen como núcleo actualmente a la AHS”. (Entrevistas publicadas en la Multimedia 40 años de la Jornada de la Canción Política en Guantánamo, de la AHS y RTV Comercial)

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