cleniaClenia Noblet Salazar. Foto: Lorenzo Crespo Silveira

Para Clenia Noblet Salazar el baloncesto ha sido casi toda su vida -20 de sus 28 años- y por eso lo ama, porque le gusta, le distrae, la llena de emociones y de deseos de dar más, de poner ese extra que dicen por ahí que solo tienen las campeonas y las guerreras de pura sangre.

Inmensa, en físico y en grandeza deportiva, esa es la palabra que te inunda la mente al escuchar su hablar desenredado y sincero mientras busca la frase exacta para contestar cada pregunta.

Hoy cuando se le obliga a mirar atrás trae verbalmente del pretérito sus inicios en el deporte, con solo ocho años, en el área especial ubicada en la escuela Iván Rodríguez, cuando todavía no sabía definirse entre el voleibol y el básquet y los entrenaba los dos.

“Me decidí por el baloncesto cuando entré con 11 años a la entonces Escuela de Iniciación Deportiva Rafael Freyre, donde estuve bajo el mando del profesor Adrián Laffita por tres años, tras los cuales fui captada por el maestro Alberto Zavala para el Centro de Entrenamiento de Atletas de Alto Rendimiento, donde estuve formándome hasta los 18 años, edad en que me llaman oficialmente para el equipo grande, aunque desde los 16 ya entrenaba como invitada”, refiere.

De su intenso desandar con el team nacional aclara que ninguna competencia ha sido fácil, pero que recuerda más el premundial del 2005 en República Dominicana cuando fue campeona con grandes jugadoras de otra época como Yamilé Martínez, Lizzet Castillo o Yakelín Plutín, y la reciente lid de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 -con la joven generación actual- porque sufrieron cantidad para ganarse un puesto en el podio como se merecían.

“Aunque es pobre nuestro desarrollo, porque no jugamos internacionalmente todo lo que necesitamos para llegar en buenas condiciones a un torneo de nivel, le sacamos un susto a cualquiera, pese a que generalmente nos confiamos con los supuestos equipos fáciles. Algo si es claro, a las baloncestistas cubanas las respeta todo el mundo porque jugamos fuerte y con deseos.

“Pienso que con la aceptación de los contratos internacionales el baloncesto de casa crecerá, porque así algunas de sus principales jugadoras mejoraremos nuestra preparación enfrentando a rivales diversas y de nivel, dado que aquí en Cuba, sin menospreciar a nadie, todas nos conocemos. Además, así las muchachitas de la base podrán jugar más tiempo y por tanto desarrollarse mejor”, apunta Clenia, quien a partir de este mes de noviembre se irá a lo nómina de unos de los clubes brasileños y cuyo nombre conocerá cuando se haga la firma legal.

Con su voz enérgica, lo mismo te habla inalterablemente del recuento y los planes inmediatos –que incluye la incursión con las damas de Guantánamo en el Torneo Nacional de Ascenso del baloncesto-, que te confiesa el intenso amor que profesa a su hija Chaveli de la Caridad, a su madre Paula y al resto de su familia, con quienes puede compartir muy poco para poder cumplir con los rigores del entrenamiento y de los calendarios competitivos.

“Estar lejos de la familia es de las cosas que te golpean todo el tiempo. Más difícil que llegar a un equipo nacional es tener la voluntad y fuerzas para mantenerse. Han sido años muy duros y de muchos sacrificios. A mí, por ejemplo, me gusta bailar e ir a fiestas como joven que soy, pero casi nunca tengo tiempo y cuando hago un huequito, generalmente estoy muy cansada o prefiero dedicarlo a dar un paseo con mi niña”, confiesa.

Dice que en este último regreso a Guantánamo anda contenta por la acogida de mucha gente que ya la reconocen en la calle y le saludan y felicitan, aunque cree que el sistema deportivo en la provincia debería organizar mejor su sistema de atención a atletas en equipos nacionales para que cuando vengan a su terruño después de tener buenos desempeños internacionales al menos sean recibidos o estimulados. “A lo mejor no hay un ramo de flores ni un papel, pero la palabra anima mucho”, aclama.

Si hay algo que caracteriza y levanta admiración entre sus seguidores es ese temple de guerrera incansable que tiene Clenia, sobre todo cuando más falta hace para los equipos Guantánamo o Cuba, según la lid.

“En los momentos difíciles tengo una reserva para ir por más que puedo explicar bien, a lo mejor es porque siempre he estado unas libritas pasada de peso y parece que el fuerte entrenamiento físico, año tras año se me ha acumulado, o porque mi amor por el baloncesto, y esa entrega y fuerza que llevo en la sangre provoca que cuando entro a un terreno es para darlo todo y entregarme”.

Comentarios   

+1 #1 MulatoDeLey 03-11-2015 18:42
Tremanda la mulatona, en todos los eventos saca la cara, y es muy cierto eso de que tiene un extra a la hora de la verdad.
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