caza deportivaFrancisco asegura que esta asociación tiene como encargo social principal la protección del medio ambiente.

Aunque parezca contradictorio, asegura Francisco Ramírez González, presidente -hace 30 años- de la Federación Cubana de Caza Deportiva (FCCD) en Guantánamo, esta asociación tiene como principal encargo social la protección del medio ambiente, y no dañar a la flora y fauna silvestre, como muchos suponen.

Si se extinguen las especies batidas por la Federación, indudablemente desaparecería la caza deportiva, que se introdujo en el país a finales del siglo XIX por inmigrantes españoles, franceses y norteamericanos, quienes la practicaron sin regulaciones hasta 1945, cuando surgió la Unión Nacional de Cazadores de Cuba que controló esta actividad. En 1985 cambió su denominación por el nombre actual.

 

En este momento esa asociación civil sin ánimos de lucro cuenta con 42 mil miembros, de ellos, mil 350 guantanameros repartidos en siete filiales municipales y tres comisiones de bases: Caimanera, Imías y Maisí.

 

“Hace una década solo teníamos siete mujeres cazadoras, hoy, son 32”, comenta Ramírez González mientras agrega la necesidad de también incorporar jóvenes para garantizar la continuidad de la Federación, pues el 60 por ciento de los afiliados pasan los 59 años.

 

“Los muchachos deben esperar heredar las armas de fuego -escopetas de 12, 16 y 20 calibre- de sus padres o abuelos para poder dedicarse a la caza, no obstante, para pertenecer a la FCCD no es necesario tenerlas”, afirma y añade que ocho de sus miembros carecen de ellas.

 

“Estos son activistas, coordinadores e igualmente participan en el cumplimiento de las tareas: defender la Patria y proteger la fauna silvestre. Los cazadores también actuamos en zonas sensibles para la defensa para contrarrestar el cultivo o tráfico de drogas prohibidas y la delincuencia, principalmente en zonas rurales”.

 

Todo cubano -mayor de edad- aficionado a la caza deportiva puede solicitar pertenecer a la Federación, pero “debe tener una adecuada conducta político-moral”, explica mientras precisa la importancia de cumplir con los estatutos y reglamentos de la organización.

 

También es necesario contar con la licencia de armas, el carné y permiso de cazador, otorgado todos los años y donde se enuncia cuáles y qué cantidad de especies pueden ser sacrificadas.

 

Los cazadores

 

Para desarrollar la cacería -en 19 áreas autorizadas- llevan consigo a los perros que también contribuyen a la realización de la actividad.

 

“Contamos con más de cien canes de caza controlados oficialmente, entre ellos, pointer inglés, bracos alemanes y sabuesos, entre otras razas.

 

“Con ellos hacemos eventos de exhibiciones. Está el perro que muestra la presa en el piso, y los de cobro, que las traen; es un espectáculo hermoso ver la obediencia de esos animales”.

 

En Guantánamo -refiere- desaparecieron al producirse en el llamado Período Especial un deterioro en las instalaciones destinadas a la cría y preparación de esas razas. Se esfumaron, también, los campos de tiros skeet (al plato, al vuelo), así como variados eventos deportivos, por la poca distribución y falta de municiones.

 

Desde el 2006 no se distribuyen cartuchos nuevos a los asociados de la Federación, y en consecuencia hay que rellenar los viejos con municiones, por lo que aumenta los accidentes de los afiliados durante la mala manipulación y desconocimiento en el proceder.            

 

En medio de estas vicisitudes, los asociados de Guantánamo procuran preservar la fauna del territorio más que cazar. Mantienen una constante lucha contra el furtivismo, pues todavía hay necios que irrespetan el calendario de caza, puesto en vigor desde la primera semana de septiembre hasta el último domingo de marzo cuando comienza el período reproductivo de las aves, y publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba.

 

Es prioridad, también, aniquilar la fauna dañina que prolifera en la provincia, en especial las no endémicas que fueron introducidas sin analizar los impactos que podían provocar. “Por ejemplo, la mangosta o hurón, como también se le conoce, se trajo con la intención de eliminar las ratas que dañaban los cañaverales, pero se convirtió en una plaga depredadora de las gallinas, y transmite la rabia”.

 

Asimismo los gatos abandonados convertidos en salvajes se comen los nidos y pichones, mientras el perro alzado, el cual sustituyó al jíbaro, consume carneros y chivos.

 

“El perro alzado puede matar 15 animales y solo come uno, y existen reportes de cuantiosas pérdidas de ganado en empresas pecuarias por su causa”, abunda el presidente de la FCCD en su filial guantanamera.

 

Asimismo el cuervo americano o cao es uno de los depredadores naturales introducidos en Cuba que causan problemas al ecosistema, pues roba los huevos a las cotorras y torcazas, lo que provoca el éxodo de las mismas, sin contar que también pone en peligro de extinción a la ranita más pequeña de Cuba, la Eleutherodactylus iberia.

caza deportiva2Mil 350 guantanameros pertenecen a esta Federación. Los perros casi siempre les acompañan a sus partidas de caza.

La caza para mantener equilibrio

 

Cuando las especies están descontroladas los cazadores son responsables de lograr nuevamente el equilibrio, pues no solo afectan a otros animales sino también al hombre.

 

“La sobrepoblación de las gallinas de Guinea, paloma rabiche, aliblanca y otras aves, dañan la agricultura de los campesinos, se comen los frijoles, arroz, millo, maíz, girasoles… y pierden en ocasiones hasta el 40 por ciento de las cosechas. En represalia las envenenan lo cual considero un abuso porque de ser ingerida por otros depredadores estos también morirían.

 

“En ese caso autorizamos la caza en la zona afectada para ayudar al campesino y preservar así otras especies, pero el daño de producirse en tiempos reproductivos, entonces, vedamos la cacería porque es imperdonable dejar pichones huérfanos”.

 

La población, considera Ramírez González, debe de tomar conciencia y proteger más a las aves. “Hacemos recorridos para contabilizar la cantidad de especies que podemos cazar y en el trayecto detectamos problemas como la emigración de varias especies, entre ellas, la torcaza cuellimorada y la cotorra, debido a la falta de fuentes de alimentos eliminadas por el hombre.

 

“Incontables son las causas que imposibilitan el óptimo desarrollo de las especies para realizar una adecuada caza deportiva. Las aves se están perdiendo y no precisamente por los cartuchos.

 

“Los desechos del río Guaso, van a parar a los humedales del sur de la ciudad, principal reservorio aquí de las aves acuáticas cubanas, norteamericanas y canadienses como la cubalibre, yaguasa cubana, gallareta y el pato yuyo que han abandonado esa zona por la contaminación”.

 

De momento, precisa Ramírez González, vedaron la caza en los municipios afectados por el huracán Matthew, para contribuir al restablecimiento del equilibrio de la fauna silvestre.

 

Asimismo tienen prohibido la captura de especies en tierra para no afectar al resto de la manada. Tampoco pueden apresar a la yaguasa cubana, ni a los patos yuyo, iris blanco, rosado, negro y canelo, la lechuza, y varias especies de gavilán y jutía, así como cotorra, perico, bijirita y sinsonte.

 

“Hasta ahora ningún cazador de la Federación en Guantánamo ha sido multado por no acogerse al reglamento; sin embargo, carecemos en el país de una ley de caza, y sólo somos regulados por resoluciones prohibitorias ministeriales, las cuales son insuficientes.

 

“Los tiempos han cambiado y actualmente contamos con municiones insuficientes para desarrollar la caza. Hasta el 2006 capturábamos 35 mil palomas, dos mil gallinas por temporada, y donábamos esas aves a los círculos infantiles y de abuelos.

 

“Hoy es ínfimo lo que cazamos, más bien con la caminata lo que hacemos son ejercicios físicos, pero seguimos realizando nuestra labor pese a las contingencias, sabiendo que amamos la caza y que ella forma parte de nuestras vidas”.

Comentarios   

+1 #1 Elio Antonio 25-02-2017 12:31
Hola:-)

Creo que este ha sido un tema inédito en Venceremos.

Excelente foto la segunda. Lástima que no aparece el nombre del fotógrafo.

Saludos;-)
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