Luperio Barroso FrometaLa aplicación combinada de micorrizas y materia orgánica demostró ser una práctica favorable, sostiene el Doctor en Ciencias Luperio Barroso Frómeta.

Desde el punto de vista ecológico, el uso intensivo de fertilizantes químicos y agua para elevar los rendimientos en los cultivos de ajo y cebolla apuntan hoy a la insostenibilidad de la producción de esas hortalizas de alta demanda popular en entidades privadas y estatales del municipio guantanamero de El Salvador.

Avalan la referida tesis los resultados de ocho años de pesquisas impulsadas por un equipo de investigadores de la Facultad Agroforestal de la Universidad de Guantánamo (UG), encabezado por los Doctores en Ciencias Luperio Barroso Frómeta y Adrian Montoya Ramos.

“Para ello se estudió el manejo del suministro hídrico en el cultivo de ambas hortalizas, con el empleo de alternativas biológicas en ecosistemas frágiles y se evaluó reducir la fertilización mineral”, explicó el profesor Luperio Barroso Frómeta.

En ese sentido, se empleó el biofertilizante FitoMas-E, un producto antiestrés con sustancias naturales propias del metabolismo vegetal, que estimula y vigoriza prácticamente cualquier cultivo, desde la germinación hasta la fructificación, a la vez que disminuye las daños por salinidad, sequía, exceso de humedad, enfermedades, plagas, ciclones, granizadas, podas y trasplantes.

Resalta Barroso Frómeta que “también se valoraron normas reducidas de riego y la aplicación de alternativas biológicas con semilla de cebolla de la variedad Yellow Granex, en condiciones de macetas en la Facultad Agroforestal de Montaña, ubicada en Sabaneta, y campo abierto en la finca del campesino Iroenis Valladares, en la comunidad de Limonar.

“En el caso de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Vidal Megret, se experimentó en huerto intensivo con la variedad Texa Early Granex. Todos los datos obtenidos fueron procesados con la aplicación del paquete STATGRAPHICS PLUS versión 5.1, reconocido programa informático para gestionar y analizar valores estadísticos.

“Se extendieron las mejores variedades de esos cultivos priorizados por el Ministerio de la Agricultura, considerando los suelos y la tecnología empleada por los productores de las CCS Guillermo Castro y 30 de Noviembre, y en la Empresa Agroforestal de Montaña Arturo Lince.

Como resultado, se validó que pueden reducirse los niveles de humedad a un 50 por ciento de la norma indicada y obtener rendimientos superiores siempre y cuando se disponga de micorrizas (simbiosis entre un hongo (mycos) y las raíces (rhizos) de una planta) y estiércol vacuno, como alternativas dentro de la tecnología.

“De igual forma, ambos cultivos pueden expresar el mejor resultado de masa del bulbo con descensos en las dosis de fertilizantes minerales hasta un 50 por ciento en el caso del ajo, y hasta el 25 por ciento en la cebolla, con empleo del FitoMas-E, siempre que se cumpla el fraccionamiento de los abonos.

“El ahorro de agua e insumos provenientes del mercado extranjero registra una solución económicamente viable, con un valor agregado significativo, que reduce del uso de sustancias químicas y contribuye a la preservación del Medio Ambiente”, concluye Barroso Frómeta.

Esta investigación fue avalada por siete trabajos de diploma y una Tesis de Maestría, e incluida entre los mejores resultados de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Guantánamo durante el año 2017.

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