Injertos Guantánamo 1La yema de café arábico se inserta dentro del tallo del robusta, variedad resistente a los nematodos y por tener mayor sistema radicular aporta abundante agua y nutrientes al primero que aumenta las pariciones del grano más demandado por el mercado.El futuro cafetalero de Cuba, a tono con el mundo, apunta a poblar los campos con posturas modificadas, nacidas de la simbiosis de la variedad Robusta y la Arábica, asegura Yaimé Méndez Pérez, joven de 20 años, oriunda de Puriales de Caujerí, donde “echa raíces” y apuesta por el impetuoso desarrollo del rubro exportable.

Cuenta que un día, al terminar 12 grado, conoció del proyecto tecnológico que enrumbó su vida laboral. Supo entonces que su norte apuntaba al lomerío, donde los cultivos se deprimían, primero por el éxodo campesino, y luego por golpes de la naturaleza que dañaron la totalidad de los campos, los cafetos, la sombra… la vida misma.

No sabía entonces que los injertos de yemas de café arábico (Coffea Arábica) sobre patrones de la variedad Robusta (Caffea Canephora) databan de 27 de diciembre de 1962, ni había oído hablar de su creador, el agrónomo y científico guatemalteco Efraín Humberto Reyna, fallecido 15 años atrás.

Empero, estaba decidida junto a otras nueve jóvenes a descubrir los secretos del proceder, que les fueron revelados en la Estación Central de Investigaciones de Café y Cacao, del municipio santiaguero de Tercer Frente, para ellas ”La Meca” de la actividad.

Injertos Guantánamo 3La idoneidad de la juventud femenina para esta tecnología está demostrada, aseguran los especialistas y subrayan la delicadeza y amor en el tratamiento a las planticas.

La UEB Beneficio Húmedo de Café y Cacao, perteneciente a la Empresa Procesadora Asdrúbal López (Alto Serra), está casi al centro del poblado de Puriales de Caujerí, en pleno macizo montañoso, asiento de 13 formaciones cooperativas con 602 hectáreas del cultivo y 368 campesinos prestos a la transformación tecnológica de su base productiva.

“Ahí entramos nosotras -asevera Yaimé, rubita, menuda y locuaz que, sin intención de “robarse el show”, invita al laboratorio, donde las cinco en efecto, y sin que nadie lo haya definido, son el futuro promisorio del café en San Antonio del Sur, porque en sus jóvenes manos, de conjunto, cada día mil 875 planticas “formalizan matrimonio”.

Romilio Ordúñez Lobaina, el director de la UEB, concuerda con el criterio periodístico sobre el protagonismo de las jóvenes, e ilustra que la estrategia a corto, mediano y largo plazos de la recuperación cafetalera de San Antonio del Sur tiene como eje sellar las plantaciones con el método hipocotiledonar o Injerto Reyna, como en honor a su creador se denomina el procedimiento en el mundo cafetalero.

De acuerdo con Ordúñez en 2018, como parte del programa de recuperación, fueron sembradas 762 mil posturas, de las cuales solo 16 mil eran injertos, actividad en ciernes. “Este año debemos producir y sembrar 130 mil cafetos combinados en esta UEB, que representarían el 30 por ciento del total plantado, índice que se establecería en lo sucesivo hasta el 2030, para cuando aspiramos a tener todo cubierto con el árbol modificado”.

Yaimé, con diplomacia, traslada el diálogo hasta el laboratorio y presenta a las propugnadoras del cambio de base productiva: Darisbel, 19 años; Talmai, 23; Idonairis, 26 y Yoaidis, la más veterana, 37. “Como observan –tercia Ordúñez- todas son mujeres y jóvenes, porque está demostrado que son más eficientes y delicadas para el manejo de las planticas, le ponen amor y poseen pulso firme y excelente visión.

Injertos Guantánamo 4Cortes precisos se ejecutan en sistema radicular y tronco de la plantica Robusta en fase de mariposa (por sus hojas); paso previo para la inserción de la Arábica, 15 días más joven y en fase de fosforito como se observa en los vasos que la contienen.

Oportuna guía-instructora Yaimé comienza a develar los secretos del proceder y explica que para el injerto, lo primero es seleccionar semillas de calidad de ambas variedades, las cuales se llevan a una suerte de cultivo tapado donde se siembran en pregerminadores, cuyo sustrato es arena lavada de río libre de materia orgánica y sobre todo de nemátodos.

Ordúñez aclara: “nemátodos son organismos que atacan las raíces jóvenes y en consecuencia dañan la absorción del agua y los minerales. Las plantas infectadas muestran decoloración en las hojas, defoliación, pobre desarrollo y tallos delgados y si padecen estrés por sequía se marchitan y mueren.

“En los canteros pregerminadores se siembran las semillas con 18 días de diferencia: primero las de Robusta y luego las de Arábica, de manera tal que al proceder al injerto la primera variedad ya posee dos hojitas (estado de mariposa), en tanto la segunda aún está coronada por la semilla de café (estado de fosforito) apelativos dados por su apariencia exterior.

A partir de ahí, las injertadoras seleccionan las planticas de ambas variedades y acometen el proceder que implica cortes precisos para el empleo de la parte inferior y radicular del Robusta y la superior con la yema en el caso de la plantica Arábica.

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El tallo de la robusta se abre al medio en tanto el de la Arabica se corta en cuña y se introduce en el primero, garantizando la continuidad de los flujos de savias bruta y elaborada entre los cuerpos receptor e injertado. La unión se inmoviliza con una cinta especial de parafina y “la operada” es sembrada en los cuneros, donde se desarrolla y endurece durante 25 días, a cuyo término es trasplantada a bolsos de polietileno y aviverada por cinco meses, solo entonces se lleva al cafetal, destino definitivo.

“Cada plantica de 27 días se comercializa a 83 centavos y tiene alta demanda entre los productores, conocedores de que el robusta, además de ser resistente a los nemátodos, dota al arábico de mejor sistema radicular y en consecuencia de mayor absorción de agua y minerales, en tanto el último aumenta el rendimiento hasta 1,5 toneladas del grano por hectárea cultivada. Todo es ganancia”.

“Estamos enamoradas de nuestro trabajo –concluye Yaimé. Las planticas son nuestras hijas; con ellas vamos a poblar el macizo cafetalero y volver a los más altos estándares de producción y calidad, a las 170 toneladas que alguna vez acarrearon las árreas por los trillos intramontanos”.

Injertos Guantánamo 2Yaimé: “Me enamoré de este trabajo, imprescindible para el desarrollo cafetalero y muy necesario para la economía del país, que a los jóvenes nos toca defender”.

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