lilibetLas leyes no cambian la vida. Ojalá y todo  fuera tan simple como chasquear los dedos y que, al otro día, reverdezcan las empresas comatosas y amanezcan rosas azules. Una ley, en el mejor de los casos, sólo es un marco para lo bueno.

De modo que la nueva legislación, publicada en la Gaceta Oficial en su edición extraordinaria número 21 de este año, según la cual las empresas tendrán menos limitaciones para sus operaciones, con margen para establecer pagos estimulantes a sus trabajadores, objetos sociales más flexibles, la oportunidad de pactar precios mayoristas para las producciones excedentes luego de cumplir los encargos estatales, sólo será un medio para una mejor o peor economía.

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